LUGARES FIGURADOS LUIS CARNICERO, arquitecto y poeta
Campo Sagrado.CIelo vacío

LUIS CARNICERO
Pasado el caserío de Tejedo del Sil —mimetizado en la ladera del Miro— bajo un cielo azul-desenfocado, percibes un brillo derramado de iris negros, en una frente parda, junto a una crin negra, entre negros hocicos. Es la extensa mancha blanquecina, sobre la cabeza de un caballo apresado, que musica signos opuestos del paisaje en pentagramas de alambre de espinos.
Sobre los pespuntes de las faldas de Los Corros, de Las Folgueras, de Las Cruces, vas contrastando las lenguas del agua. Sabes bien que la Forma ensaya espejismos con el vértigo y la fugacidad de Espacio y Tiempo, con detalles pequeños: presencias sagradas.
Rodeando el inmenso bosque de las Fontaninas, pendiente de ojos ocultos, entre abedules, robles, hayas, tejos… te detienes en su braña, ante la desolación de lo rural, ante un chozo en ruinas; y luego, en las de Vistusel, recostadas, moras la soledad del pasado perdido tan presente en sus piedras que, exhaustas, esperan acaso que las deshojen tormentas.
Ramas alargadas, con gotas de agua en su punta —como transparentes cabezas— vibran mínimamente imitando los gestos de una serpiente que oscila a sus pies sin marcharse, entre helechos, mirando al sur.
Vas rozando el ondulante Campo Sagrado, con el fondo de la Raya, como sintiéndolo a ciegas; y, ascendiendo al Pico de la Cruz, volviendo la mirada hacia manchas inmensas blancas y negras, lo contemplas: «caballos, caballos…»
También las montañas construyen templos donde ofician la liturgia y el destino del cabalgar del Aire. Acaso eligieran planicie tan mágica para elevar un altar donde el horizonte se pierda y la Luz perpetúe huellas sagradas. Ahora, la nieve, sumidas en lo oscuro las níveas cortezas, se muere de vida, desvelando que en las oquedades de espesura dormida deja cruces-promesa de verde y de oro.
Es mayo. Entre roales de sombra esparcidos, interrogando al origen, sientes la savia que regresa a calmar el dolor de la piel. Resurgen los brotes con la sola esperanza de darse bajo sombras fugaces ?arrojadas del vacío del Cielo.