Diario de León

De viaje a

valdefuentes del páramo

Cada septiembre, Valdefuentes se engalana de anfitriona y se alza como punto de encuentro de la Marcha de la Amistad, un abrazo que se brindan las tierras del Páramo y de La Bañeza Junto a Valdefuentes descansa Azares del Páramo, localidades unidas por una senda diseñada para recorrerse a pie o en bicicleta y ahora que las fincas se antojan inmensas, las iglesias, la Presa Cerrajera, los parques y jardines invitan al visitante a conocer un municipio agrícola que cada verano rezuma vida otra vez

A lo largo de un kilómetro, la presa empedrada deja una bella estampa, habilitada para poder pasear y disfrutar del entorno. Junto a Valdefuentes descansa Azares del Páramo, la otra pata de este municipio, donde puede visitarse una bella iglesia mozárabe

A lo largo de un kilómetro, la presa empedrada deja una bella estampa, habilitada para poder pasear y disfrutar del entorno. Junto a Valdefuentes descansa Azares del Páramo, la otra pata de este municipio, donde puede visitarse una bella iglesia mozárabe

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a.v.
León

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L as fincas se antojan inmensas en una paisaje donde las labores agrícolas copan buena parte de la actividad. Valdefuentes forma con Azares un binomio inseparable en el Páramo leonés. A 40 Kilómetros de León, y como paso obligado entre Santa María y La Bañeza, el municipio se llena de bullicio en la época estival. El verano, que espera con ansia que pase esta primavera cambiante, hace que el pueblo recupere a muchos de esos vecinos que lo dejaron en busca de más oportunidades. Niños y mayores conviven a los pies de la Presa Cerrajera, el cauce histórico, que a su paso por Valdefuentes se alza como testigo de los siglos y de la riqueza agrícola de esta tierra.

A lo largo de un kilómetro, la presa empedrada deja una bella estampa agradable para un paseo. Junto a Valdefuentes descansa Azares del Páramo, localidades unidas por una senda especialmente diseñada para recorrerse a pie o en bicicleta. Allí echan raíces una iglesia mozárabe y los restos de una ermita que bien merecen una visita sosegada. Como también la merece el otro templo del municipio, la iglesia parroquial de Valdefuentes. Fue construida en 1675 y restaurada a finales de la década de los 90. Sus arcos y retablos, sobre todo el principal, son pequeñas joyas dignas de contemplarse. Otro de los secretos es su museo etnográfico, un espacio abierto que recoge numerosas máquinas de segar de los años 60.

Ahora, los montones de remolacha que esperan a ser recogidos comparten días con las fincas que empiezan a ser sembradas con la vista puesta en la próxima campaña. Con el buen tiempo se antoja un momento ideal para conocer sus calles, su polideportivo, el parque y los jardines. Además aún sigue en pie un molino, testigo que se mantiene de una época en la que se albergaron varios.

En Valdefuentes dos son las fiestas importantes. El 24 de junio, cuando se celebra la festividad de San Juan Bautista y el 27 de diciembre en honor de San Juan Evangelista. Azares, por su parte, celebra en mayo La Ascensión y San Isidro Labrador, el próximo martes.

Cada septiembre, Valdefuentes se alza como punto de encuentro de la Marcha de la Amistad, un abrazo que se brindan las tierras del Páramo y de La Bañeza. La comitiva, que cada edición, alterna la salida y el final, siempre encuentra en el pueblo el mejor lugar para un alto en el camino. Son buenos anfitriones. Valdefuentes y Azares, suma y sigue.

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