El Bierzo en una botella
La frescura, la fragancia, el sabor, la honestidad y la sencillez del Bierzo caben en una botella. ‘Pétalos’ es el espejo que mejor refleja la viveza y la personalidad del vino comarcal.

Fue la historia y la profunda espiritualidad en relación con el Camino de Santiago y la singularidad del contexto físico del Bierzo lo que en 1999 atrajo —y atrapó— a Ricardo Pérez Palacios y a Álvaro Palacios, con la noble intención —y la ilusión— de ensalzar su potencial vitícola, como históricamente lo había hecho su familia en La Rioja y, en el caso del segundo, también en el Priorato.
Ese mismo año, sobrino y tío elaboran los primeros Villa de Corullón y Bierzo , con uva de ese municipio en el primer caso y de otros del valle del Burbia en el segundo. Tres vendimias después, en 2002, ya sin la etiqueta Bierzo en la serie, aparecen los vinos de finca: San Martín , Fontenlas , Moncerbal , Las Lamas y La Faraona , de los que la bodega mantiene los tres últimos tras un necesario proceso de ordenación de los criterios enológicos y de racionalización de la gama.
De ese cambio en los procesos y perfiles de los vinos nace en 2003 el Pétalos para cubrir el hueco del Bierzo , aunque ya no sólo a partir de la aportación de uva de viñas sobre arcilla, sino de la conjunción de la vendimia de éstas con la mineralidad aportada por la de las cepas de mayor altitud, en Corullón. Pero manteniendo la idea de «un vino ágil, sencillo y fácil de beber», define Ricardo Pérez Palacios. Un vino, en fin, que represente la globalidad del Bierzo a partir de la uva aportada por 190 familias de viticultores procedente de 300 parcelas ubicadas en Corullón, Villafranca, Toral de los Vados, Cacabelos, Arganza, Camponaraya, Cabañas Raras y Ponferrada, para extender la diversidad. ¿Qué queda en el Pétalos de 2016, ahora en el mercado, de aquél de 2003? «Sobre todo la mezcla de suelos, altitudes —hasta los 1.100 metros de Villariz— y orientaciones, la arcilla y la pizarra en buena convivencia, y la idea de que es un vino muy representativo del Bierzo, un tinto de muchas madres y muchos padres que convierte esa circunstancia en una singularidad y que hace que sea nuestra carta de presentación, y también la de la zona, en el mercado vinícola internacional», argumenta Pérez Palacios.
Y si hubiera que abundar en las diferencias, una clara: el volumen de producción, ya que con la vendimia de 2017 la bodega sobrepasará las 318.000 botellas. Pero hay otra, como una mayor aportación —entre un 6% y un 10% frente al 3% inicial— de uvas de otras variedades tintas y blancas —Palomino, Doña Blanca y un poco de Godello— de las 200 plantas que salpican las 45 hectáreas del viñedo que es propiedad de la bodega.
Pero en general, el Pétalos, que llega con una nueva etiqueta creada por Xano Armenter y que a partir de ahora cambiará con cada añada, es un vino muy reconocible, más aireado en el proceso de elaboración y muy respetuoso con la singularidad de cada vendimia.