LA HACIENDA aVENIDA DE PORTUGAL S/N (salida 303 de la a-6. la bañeza) 987 656 250
Ancas como siempre
Espectaculares. Así resumen buena parte de los comensales la experiencia de degustar las ancas de rana ‘a la bañezana’ que sirven en La Hacienda. Es su plato estrella, su niña mimada, junto con las legumbres que enarbolan la bandera de la alubia como santo y seña de la ciudad. Un restaurante de cocina tradicional que no se olvida de los toques de vanguardia. Un local con todo y para todos que deben añadir, si aún no lo han hecho, a la lista de los imprescindibles.

ramiro
Si hablamos de ancas, tenemos que hablar de La Hacienda en La Bañeza. El templo del plato, el rincón donde siempre están buenas, donde nunca defraudan e invitan, incansablemente, a mojar otro cachito de pan en su salsa. El restaurante se ha especializado en esta receta, santo y seña de la ciudad, tanto que ha dado al plato el apellido de ‘a la bañezana’. Con esa salsa roja, de pimentón, picante, si el comensal lo desea, con su textura exacta y que encuentra su mejor aliado en la miga y la hogaza para untar otro poco y sacar todos los matices. La cazuela de barro es compañera indiscutible y esa cuchara de palo que, aunque parezca que no, da su juego y aporta parte de esa tradición que se rezuma en la receta. Un manjar apto para todos los públicos.
Aquí, dicen algunos comensales, las preparan como en pocos lugares, con el cuidado y la exigencia del establecimiento más puntero y el amor que sólo la cocina tradicional sabe aportar. Y este plato que llama solo con pensarlo es la especialidad de La Hacienda, un restaurante, ubicado en la Avenida de Portugal de La Bañeza, que espera a vecinos y visitantes para ofrecer esta combinación perfecta de sabores hasta que concluya la temporada.
Las ancas de rana son un buen punto de partida, la niña bonita de esta casa, pero no son las únicas. Las legumbres también han hecho referente a este local, amplio, con un enorme aparcamiento y situado en la salida de la Autovía para entrar en la Bañeza. Una ubicación estratégica, igual que la preparación de sus alubias, también ‘a la bañezana’ para que se note donde estamos. La legumbre estrella de la ciudad no dejará indiferente al comensal, como tampoco lo harán las lentejas o los garbanzos.
La Hacienda cuenta con zonas de descanso y amplios comedores. Con menú diario todos los días y con una zona para bodas y celebraciones.
La ciudad es capital. Y como tal, los embutidos o el bacalao siguen la estela de los platos anteriores, eso sí sus hermanos mayores. La Hacienda dispone de más de 10.000 metros cuadrados de agradables jardines. Cuenta con porche y numerosos salones, también, para celebraciones o eventos más íntimos.
Con una capacidad para acoger a entre 300 y 500 comensales, La Hacienda se postula como el mejor lugar de toda la comarca para albergar un evento, ya sean bodas, comuniones o las siempre recurrentes cenas de empresa o con un amplio grupo de amigos o familiares. Una tarea que ahora puede compaginar con su hermana pequ eña, la recién estrenada Finca Valdemora, a escasos kilómetros que se alza como punto referente para las celebraciones con unas impresionantes vistas y un árbol centenario que recibe a todo el que llega.
La relación entre la calidad y el precio es otra de las ventajas de La Hacienda, donde sólo hay cabida para productos de primera calidad que miman siempre a las señas de identidad de esta tierra. Su cocina es fundamentalmente tradicional, como queda demostrado en sus platos estrella, pero no por ello se olvida de incluir algunos toques vanguardistas, que hacen que casi el 100% de las personas que comen o cenan en el local repitan. Además, el complejo cuenta con una zona de bar, donde picar algo más informal como raciones o hamburguesas, donde también se mima la calidad. La Hacienda es un punto de parada y de encuentro, un lugar donde acertar en sencillo.
Todo ello, además, con un trato cercano y personal, adaptándose en la medida de lo posible a las necesidades del cliente. Siempre un paso por delante para que no le falte de nada. De su carta queda poco que decir, solo destacar su enorme vinoteca o sus impresionantes postres, el mejor aliciente para muchos.
Al restaurante se suma un hotel confortable y agradable que cuentan con unas treinta habita ciones. Tiene todo y para todos. Lo mejor sin duda es parar, descansar, dejarse embaucar por sus sabores, disfrutar de sus ancas y sus platos de cuchara y, por supuesto, incluirlo en la lista de imprescindibles.