navidad vista por pin y pon
El Belén de Espinoso de Compludo es diferente al resto, único, sorprendente y muy original; compuesto por más de mil piezas de Pin y Pon que cuatro hermanas bercianas comenzaron a coleccionar en los años 80. Hoy tiene más de 3.000 visitas en la iglesia de este pueblo de ascendencia medieval ubicado en plena Tebaida Berciana

El montaje de la iglesia de Espinoso de Compludo incluye innumerables guiños al Bierzo. No faltan Las Médulas, ni el Morredero, ni la virgen de la Encina, ni los templarios. Por haber, hay hasta mineros, de los que ya no quedan a escala real. Son 30 metro
Cuatro hermanas, una familia de tradición belenista, un juguete y un objetivo común: crear un belén único, original y sorprendente con piezas de Pin y Pon. Todo comenzó en los año 80. Marta, Natalia, Patricia y María Fernández San Juan decidieron dar un giro a lo que en su casa se venía haciendo desde la época de sus bisabuelos. Apostaron por mantener una tradición de décadas pero lo hicieron a su forma, utilizando sus juguetes. Un jardín de agua y una zona de acampada fueron las primeras piezas de una colección que hoy supera ya el millar y que puede verse, íntegramente, en el pueblo de Espinoso de Compludo, en plena Tebaida Berciana.
Desde hace siete años, Marta —la única de las cuatro hermanas que reside en el Bierzo— eligió Espinoso, su lugar de desarrollo personal, para montar el belén. Primero lo hizo en las antiguas escuelas y, tras conseguir el permiso del Obispado, trasladó el nacimiento a la iglesia de la localidad hace ya un lustro. Allí se instala cada 6 de diciembre y allí permanece hasta el 10 de febrero, como manda la tradición belenista. Abierto todos los viernes, sábados y domingos, entre las 11.30 y las 13.30 horas, y de 16.30 a 20.00 horas; su visita también es posible los miércoles y jueves siempre que se acuerde previamente. La afluencia es continua, especialmente durante las vacaciones navideñas. Por eso, a partir del día 22, el Belén de Espinoso de Compludo estará abierto a diario hasta después de Reyes.
En los aproximadamente 30 metros cuadrados que acogen el belén de Pin y Pon no faltan referencias al Bierzo. De hecho, la composición en sí es una oda a la comarca, a sus tradiciones y a los oficios perdidos. Las Médulas, la Herrería de Compludo, el Morredero con su estación de esquí, la Virgen de la Encina y los templarios no faltan en formato Pin y Pon. Y este año, tampoco se han ausentado los mineros. Hay una mina en el nacimiento de Espinoso y ahí sí hay carbón, sí hay trabajo, sigue habiendo mineros.
Marta dedica todo el mes de noviembre al montaje de su belén, que ya ha dejado de ser suyo para ser de Espinoso. Ha ganado fama y escalado posiciones entre las predilecciones de quienes todavía mantienen la tradición de visitar belenes en familia. Hace siete años eran alrededor de 2.000 los visitantes. Hoy, la cifra que alcanza ya las 3.000. Y llegan de toda España. Muchos de la provincia leonesa, sí; pero también de Galicia, el País Vasco, Andalucía. Por haber, ha habido hasta chinos y japoneses.