el santo más rico
Algadefe comenzó ayer las fiestas de San Antón con la misa y procesión, y la tradicional subasta de tartas en honor al patrón a las puertas de la iglesia, en la que los vecinos pujan por llevarse las más suculentas, dejando paso a un fin se semana lleno de actividades en el que destacan las verbenas con música en directo

Distintas imágenes de la subasta de tartas en honor a San Antón a las puertas de la iglesia de Algadefe y fotografía de la escultura y fuente dedicada a la natalidad, ubicada en una de las plazas más céntricas del pueblo.
Ala voz de ‘¿alguien da más?’ se celebró ayer en Algadefe la tradicional subasta de tartas en honor a San Antón, el acto más popular de unas fiestas que se extenderán hasta el sábado.
El día arrancó con la misa y procesión en honor al santo. Y al terminar, como es costumbre, a las mismas puertas de la iglesia, los vecinos comenzaron a arremolinarse para asistir como participantes activos o como simples espectadores a la subasta de tartas donadas por particulares, el Ayuntamiento, la cofradía, el mayordomo... Comenzó fría, pero poco a poco se fue calentando. La primera se adjudicó por 30 euros, la segunda por 50 y así hasta un total de siete dulces que sumaron un montante de 370 euros. Como es habitual, la del mayordomo, cuyo honor este año recayó en Carlos Fuertes, se vendió por 120 euros. Tampoco faltó la tradicional puja por la pata del gocho que se adjudicó por 10 euros.
Fue el inicio oficial de las fiestas de San Antón, el santo más dulce, en Algadefe. Por delante quedan dos días de celebraciones que vienen marcados por la música de las verbenas. El programa para hoy, viernes, incluye una misa de difuntos (13.00 horas) y baile con la discoteca móvil Amnexia (24.00). Para el sábado anuncia un espectáculo infantil a las cuatro y media de la tarde y una verbena amenizada por la orquesta Cuarta Calle desde las doce de la noche. Al terminar, seguirá la música al ritmo que ponga la discoteca móvil Amnexia.
La localidad de Algadefe se haya en el sur de la provincia, muy cercana al río Esla. La que hoy es una de las puntas de lanza del ganado vacuno y ovino de producción de leche, cuenta con un pasado milenario. Su nombre procede del topónimo árabe Al-Qaddaf que significa ‘las orillas’. En castellano, en un principio se denominó Alcatef, que con el paso de los años derivó en Algadefe. Se estima que sus primeros pobladores se asentaron en el 3.265 antes de Cristo, siendo pastores nómadas que poblaban sus tesos. Restos arqueológicos han confirmado poblamientos en la Edad de Bronce en el Teso de la Mora, donde hubo un asentamiento celta en la Edad de Hierro. En la época de la reconquista Algadefe gozó de una etapa influyente y conservó su nombre árabe. En el 904 ya existía un monasterio benedictino dedicado a san Martín. Y así ha ido sobreviviendo al devenir de la historia con un presente dedicado a la agricultura y, sobre todo, la ganadería.