Diario de León

Un clásico renovado

Es una marca históricamente reconocida y ahora, renovados continente y contenido, perfectamente reconocible. El vino que universalizó el Bierzo vuelve a estar en la brecha.

Publicado por
B. Fernández
León

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Hubo un tiempo en el que los Palacio de Arganza eran la única referencia del vino berciano en los grandes lineales de alimentación, las cartas de los restaurantes de referencia de todo el país y los mejores mercados internacionales. Hoy esa marca, sobre la que Víctor Robla y el Grupo Bodegas asumieron todos los derechos cuando la caída parecía imparable, busca el acomodo en una nuevo tiempo y cambiantes escenarios comerciales para el vino en general, al que además se le exigen perfiles muy definidos por parte de un consumidor que impone criterio con más información y amplios conocimientos. Era renovarse o morir. Y Robla Carreiras, que no acostumbra a perder, apostó con fuerza sabiendo que jugada con cartas ganadoras. «Necesitábamos hacer un ejercicio de rejuvenecimiento por fuera y por dentro de la botella. Mantener la identidad de la marca con ligeros retoques en la imagen que le permitiesen seguir siendo reconocible y hacer unos vinos más frutales, con menos madera y con mayor identidad varietal. Vinos más frescos y ligeros que supusiesen una ruptura frente a los añejos que habíamos heredado con la marca. Hoy esos tintos pasados de barrica y sin fuerza en el color no tienen mercado. Se trataba, en definitiva, de aprovechar la marca, su prestigio y una gran red comercial para ofrecer vinos de un perfil más joven, que es lo que exige el consumidor», explica Víctor Robla.

Bajo esa marca de Palacio de Arganza, «reconocida y apreciada» y que «sigue teniendo una buena valoración en el mercado», comercializa la bodega cuatro elaboraciones distintas —un blanco, un rosado y dos tintos—, pero su porfolio incluyó también la referencia Marqués de Montejos , histórica en el grupo, y más recientemente Señorío de Peñalba , para hostelería y exportación la primera y prácticamente bajo pedidos concretos la segunda, también asumida al adquirir los derechos sobre la de referencia y sobre la que a corto plazo también se llevará a cabo una importante labor de revitalización.

Acogidas las tres a la certificación como Vino de la Tierra de Castilla y León, Palacio de Arganza busca con ello «mayores posibilidades de abastecimiento de uva, pero sin renunciar en ningún caso a la más alta calidad enológica y a un estilo de vino históricamente elaborado con Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Mencía, una oferta de variedades que siempre fue la clave del éxito de estos tintos».

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