un altar en el húmedo
Este bar de tapas y raciones ofrece manjares tan deliciosos como una de las mejores cecinas de la capital, morcilla, callos, mollejas o pimientos del Bierzo. Un referente tanto para los leoneses como para los turistas que visitan el casco antiguo .
Los interesados en realizar reservas pueden llamar al teléfono 987 031 028 o acercarse hasta la calle Plegarias.
C ocina tradicional leonesa. De calidad. Con las mejores materias primas. Eso y mucho más es lo que ofrece el Altar, un referente de la capital que no deja de sorprender a propios y extraños.
Capacitado como pocos para resurgir literalmente de sus cenizas, este bar acostumbra a servir algunas de las tapas más típicas y bien elaboradas que pueden degustarse hoy en la capital leonesa. Y visto el nivel, eso es decir mucho. El chorizo al vino, la morcilla o quizá las setas con salsa cabrales resumen perfectamente lo que uno se ‘arriesga’ o no a disfrutar del León más autóctono. Desde luego, quien se sube al Altar no queda nunca defraudado. Cualquier consumición servirá como excusa para acercarse a sus propuestas.
El Altar tiene siempre sus puertas abiertas los siete días de la semana desde las doce del mediodía. Ya sea en el interior del local o en la terraza exterior con vistas a la plaza Mayor, detenerse un rato en sus dominios es sinónimo de triunfo. Al margen de las tapas, cuenta con una amplia carta de raciones. Por citar algunas, me quedo con los langostinos abrigados en bacon con salsa cabrales; las mollejas de ternera a la leonesa, la cecina reserva IGP o los pimientos con ventresca, entre otras.
Por si fuera foco, su oferta incluye bocadillos y venta de embutido envasado al vacío. Todo regado por los mejores caldos denominación de origen, cervezas, vermús, refrescos y toda clase de bebidas. Acogedor, confortable y climatizado, el Altar siempre ofrece algo nuevo. Los interesados en realizar reservas pueden llamar al teléfono 987 031 028 o acercarse hasta la calle Plegarias.
Desde que se hiciera con el negocio hace ahora 13 años, El Altar no ha hecho más que crecer. Lleno de vida durante todo el año, vive sin embargo sus mejores momentos con la llegada del buen tiempo. Un negocio asentado, que gusta tanto a leoneses como visitantes.