A DÓNDE IR
Érase una vez un cuento
El Museo Munic ofrece, en la exposición ‘Somos Cuentos’, un viaje por la historia de los cuentos de hadas, fábulas, mitos y leyendas a través de 25 relatos que han marcado la infancia de muchas generaciones, desde Caperucita Roja y Peter Pan, hasta Cenicienta, Los Tres Cerditos y Shrek. Grandes escenografías, figuras en 3D, libros que son obras de arte, fotografías estereostópicas, diapositivas pintadas a mano y bajo la producción de Walt Disney, vestimenta y hasta ópera tienen cabida en la nueva apuesta cultural de Carracedelo

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«Si quieres que sean inteligentes, léeles cuentos de hadas», respondió una vez Albert Einstein a quien le pidió consejo sobre qué tipo de libros debería leerle a sus hijos. «Si quieres que sean más inteligentes, léeles más cuentos de hadas”, insistió el físico alemán ante la persistencia de la pregunta. Y es que los cuentos de hadas o populares, fábulas, mitos y leyendas trasmitidos a través de la tradición oral y de la literatura fomentan la imaginación, el desarrollo de emociones y la creatividad y el pensamiento crítico desde edades tempranas, transmiten valores y enseñan, incluso, a resolver conflictos. «Los cuentos de hadas superan la realidad, no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que pueden ser vencidos», sostuvo también el escritor inglés G. K. Chesterton.
Esa realidad milenaria sostenida en las palabras y el papel durante miles de años y creada —de la nada o a través de la recopilación de historias de cuentos tradicionales— por figuras como Giambattista Basile, Charles Perrault, los Hermanos Grimm o Hans Christian Andersen. Esa verdad de los cuentos tradicionales es la que cuenta la nueva exposición temporal del Museo Munic de Carracedelo. ‘Somos Cuentos’ es el título de una muestra que podrá visitarse hasta julio del próximo año y que propone un viaje por la historia de los cuentos de hadas y su evolución, desde las fábulas de Esopo, Jean de La Fontaine y Félix de Samaniego, hasta el más actual William Steig y la saga de Shrek. Lo hace a través de 25 relatos clásicos con los que han crecido muchas generaciones.
Caperucita Roja, Cenicienta, Blancanieves, La Sirenita, La Bella Durmiente, Pinocho, Rapuncel, El Gato con Botas, La Bella y La Bestia, El Príncipe Rana, Alicia en el País de las Maravillas, Peter Pan, el Flautista de Hamelin, Petter Rabbit, El Patito Feo, El Soldadito de Plomo, Jack y las Habichuelas Mágicas, Las Mil y una Noches, Los Tres Cerditos, Pulgarcita, Ratón Pérez y Piel de Asno son algunos de esos cuentos de todos los tiempos que han cobrado vida en el Munic con impresionantes y fieles escenografías y esculturas digitales que levantan del papel a los míticos personajes. Precisamente, esas piezas en 3D son uno de los elementos más destacados de la exposición, algo revolucionario en el mundo de la museografía.
‘Somos Cuentos’ no solo narra de una manera visual y atractiva —incluso con ‘pictoesculturas’ que permiten a las personas con ceguera disfrutar de los cuadros— historias de siempre, sino que explica todo su contexto y permite al visitante ver de cerca libros ancestrales que hoy conforman las mejores colecciones privadas del mundo y conocer a los contadores de historias e ilustradores clásicos y contemporáneos, como Gustav Doré, Walter Crane, Arthur Rackham, Mercedes Llimona y Walt Disney, entre otros.
« Participan los mejores ilustradores de todos los tiempos, desde el siglo XIX hasta un en día. La flor y la nata de la ilustración infantil especializada en cuentos clásicos como Gabriel Pacheco, Mariana Ruiz Johnson, Antonio Lorente, Iván Alfaro y Michelangelo Rossato», ha destacado la directora del Munic y comisaria artística de la exposición, Silvia Blanco.
Pero en ‘Somos Cuentos’ no solo brillan las esculturas digitales, las escenografías (la habitación de la abuelita de Caperucita, el taller en el que Geppetto creó a Pinocho, la urna en la que reposa la Bella Durmiente o la casa de los Tres Cerditos), las ilustraciones y los grabados. ‘Somos Cuentos’ también es pintura, dibujo, música, fotografía estereoscópica y recoge elementos fílmicos, utillería y vestuario propio de los cuentos de hadas, con ropa y accesorios utilizados desde el siglo XVIII hasta la actualidad, con especial detenimiento en las creaciones del siglo XXI. «Destacan las figuras arquetípicas que conocemos tan bien, como las brujas malvadas, las princesas y príncipes, los ogros y los animales mágicos, tan feroces como dulces», explica Blanco.
La nueva exposición temporal del Munic cuenta historias de niños que alcanzan la mayoría de edad y envejecen, el papel cambiante del género, historias de valentía y justicia, lealtad y humildad, de astucia y aspiración, de picaresca. Lo hace a través iconografías bien conocidas, como bosques, ciénagas y animales, espejos y engaños, zapatos de cristal, castillos y palacios, calabazas que se hacen carruajes.
Entre las ‘joyas’ de la muestra figuran también diapositivas pintadas a mano y bajo la producción de Walt Disney. «Originales de los años 1930 en los que se puede ver con claridad los cristales de linterna mágica con la versión de las imágenes de Mickey Mouse y la película original de El Flautista de Hamelin», subraya la directora del Munic.
La naturaleza siempre ha estado presente en los relatos clásicos y, como tal, lo está también en ‘Somos Cuentos’ con animales parlantes y otros que sin hablar no faltan en los bosques de las fábulas, cuentos y leyendas. Hay ardillas, cabras montesas, aves rapaces, cuervos y, por supuesto, los personales principales de las historias: El león, la zorra, el asno, el águila, la liebre, la tortuga, etcétera. La colección permanente del museo permite, en este sentido, una cuidada selección.
Antes de que los protagonistas de un cuento sean felices y coman perdices siempre suena una canción. La música es imprescindible para contar historias y también forma parte de la exposición, como La Bella Durmiente de Tchaikovski. Así, a ritmo de opera se baja el telón. Colorín colorado...