Diario de León

Para visitar y deleitarse 

Astorga luce sus encantos

La ciudad bimilenaria deslumbra con sus tesoros, huellas de una historia labrada a lo largo de siglos en los que la capital maragata aúna sus orígenes astures y romanos con épocas también esplendorosas cuyos vestigios siguen muy presentes... algunos como auténticas joyas que ver, recorrer y disfrutar

RAMIRO

León

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Murallas, alcantarillado romano, Ergástula, termas, Palacio, Catedral... Astorga lo tiene todo para que el visitante disfrute de una historia labrada en piedra, pizarra o ladrillo a lo largo de más de 2.000 años y que a día de hoy luce esplendorosa a lo largo y ancho de la capital maragata. Son parte de la esencia de una ciudad con incontables encantos que, hospitalaria, abre cada día sus puertas a todo el que la quiera disfrutar.

Esa esencia y riqueza histórica tiene en el pasado romano un protagonismo sobresaliente. Empezando por el subsuelo y un alcantarillado que data del siglo I y que a pesar de que estuvo en uso hasta el siglo V aún a día de hoy alguno de sus ramales se encuentra en uso.

Las cloacas o red de saneamiento de la antigua ciudad, gran desconocidas durante siglos, han cobrado una importancia notable entre esas joyas patrimoniales de la Bimilenaria. Su valor también ha cobrado una mayor relevancia con la apuesta municipal por dar a conocer esa ‘vida’ bajo tierra, el de una red de saneamiento a través de la cual incluso se ha podido elaborar el mapa de la antigua Astorga.

Desde hace unos años visitable, su entrada desde el Jardín de la Sinagoga ofrece a quien quiera disfrutar de su recorrido una estampa inmejorable, única y bajo unos metros de tierra. Un pasillo angosto abovedado de un metro de ancho y dos de alto abren el recorrido sobre un suelo de pizarra a través del cual puede comprenderse también el valor de la ingeniería romana aplicado a una de las ciudades más relevantes de la antigua Hispania.

Un alcantarillado que además de su valor histórico y patrimonial también puede presumir de ser el más largo de cuantos pueden visitarse u disfrutarse de origen romano en España.

Ese origen romano también se puede apreciar en otras joyas arquitectónicas de la capital maragata. El Museo Romano es otro claro ejemplo, en pleno centro de la Bimilenaria, situado en la popularmente conocida como Ergástula, que con el paso de los años ha logrado reunir piezas y documentos de un valor incalculable. Precisamente en ese escenario es donde empieza la Ruta Romana.

El foso que formaba parte del sistema defensivo del campamento de la Legio Décima Gémina, origen de la ciudad, las termas menores o el Aedes Augusti son otra parte importante de un legado que comparte protagonismo con otras joyas arquitectónicas más cercanas en el tiempo aunque también con siglos de vida.

Entre ellas el Palacio Episcopal, obra del arquitecto catalán Antonio Gaudí y una de las pocas obras que este diseñó fuera de Cataluña. Situado dominando una de las partes de la muralla romana y a vista de la Catedral de Santa María, el Palacio, construido entre 1889 y 1915 como residencia para el obispo de la Diócesis y cuya tradición refleja que por unas causas u otras nunca fue habitado por ningún prelado, alberga también el Museo de los Caminos completando un escenario singular que ningún visitante debe perderse. Su origen medieval y el sello de todo un genio como Gaudí que no pudo ver finalizaba su obra antes de morir dotan también de un halo especial a esta edificación que incluso ha encontrado presencia en estampas de caballeros y damas, de cuentos con encanto.

Los ángeles gigantes que protegen su entrada fueron precisamente construidos para colocarse en la parte superior del edificio aunque esa altura nunca fue dedicada a ellos.

A unos pocos metros del Palacio, majestuosa, luce también la Catedral en honor a Santa María. Mezcla de estilos propios de una construcción que se prolongó nada menos que tres siglos en concluirse, el templo con el peculiar Pedro Mato en los más alto, es mucho más que un edificio religioso, supone también la expresión de la importancia de una ciudad como capital de Diócesis. Su exterior invita a devotos y visitantes en general a adentrarse en su interior para disfrutar de esa peculiar y atractiva mezcla de gótico tardío, el renacentismo y el barroco. Una obra de arte que recoge también en su interior el Museo Diocesano.

Todo para dar encanto a una propuesta que abarca los 21 siglos de historia de una ciudad viva que deslumbra al visitante y que sin duda alguna cautiva con una excelsa variedad de joyas, romanas, medievales o más actuales y que sirve de excusa importante para no sólo permanecer unas horas sino unos días en os que esas sensaciones pueden verse complementadas de la mejor manera con otro de os ricos patrimonios de la bimilenaria Astúrica Augusta, el de su gastronomía con el cocido como principal referente pero también con otros ricos platos como el bacalao y una amplia gama de dulce. Astorga es historia y lo demuestra en cada una de sus calles. También es hospitalaria con sus gentes abriendo sus puertas a un visitante que disfrutará y a buen seguro repetirá.

El alcantarillado, bajo el suelo de la ciudad, descubre al visitante la excelsa ingeniería romana que en la bimilenaria ciudad tiene muchas y muy variadas expresiones para disfrutar y admirar
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