Diario de León

Sajambre, el paraíso

El Valle de Sajambre, en el Parque Nacional de Picos de Europa, es un paraíso para sumergirse en la naturaleza más bella y en la riqueza etnográfica y cultural de la vida en la montaña leonesa. Cuna del río Sella y de indianos generosos, tiene en la Pica Ten el centro del valle.

La iglesia de la Asunción de Oseja de Sajambre en medio del monumental paisaje natural.

La iglesia de la Asunción de Oseja de Sajambre en medio del monumental paisaje natural.ramiro

Ana Gaitero

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El río Sella moldea al Valle de Sajambre desde los altos del Pontón hasta el puente Angoyo, en el límite con Asturias. La corriente se despeña desde las fuentes de Junseya y el Infierno, en un viaje tortuoso que siembra a su paso la belleza del paisaje.

En la vertiente leonesa del Parque Nacional de Picos de Europa, Sajambre invita a aminorar la velocidad a que está abocada la humanidad del siglo XXI y a contemplar, sin filtros, el paraíso. Los pulmones se ensanchan con el aire más puro y la magia de la naturaleza invita a caminar para sumergirse en los sonidos de pájaros y fuentes.

Tiene Sajambre cinco bellos pueblos —Oseja, Pío, Ribota, Soto y Vierdes— a los que se llega, tras surcar el Pontón, por la carretera nacional 625. Cinco poblaciones en las que hay huella de la relación histórica y prehistórica de los seres humanos con estas montañas salvajes, en las que se midió el afán de superación y la lucha por la supervivencia de centenares de generaciones.

Una cascada en el valle de Sajambre.

Una cascada en el valle de Sajambre.Jesus F.Salvadores

 La memoria de miles de años está depositada en rocas y sedimentos, como también en una cultura megalítica de la que quedan monumentos funerarios a 1.300 metros de altitud como los hallados en la majada de Vegabaño, entre los más de doscientos censados en la comarca. 

Los hórreos son el testigo de una época en la que la agricultura y la ganadería eran la fuente de subsistencia que dio lugar a una arquitectura singular desde la alta edad media. Del siglo XIX es la iglesia de La Asunción de Oseja de Sajambre, asentada sobre la primigenia Santa María del siglo X.

El hórreo es una de las construcciones tradicionales que pervive en Sajambre.

El hórreo es una de las construcciones tradicionales que pervive en Sajambre.RAMIRO

El centro de interpretación La Fonseya, en la capital del municipio, ofrece una panorámica sucinta de todo lo que se puede encontrar en el valle. Como colmado y cantina que fue este edificio, corazón del comercio sajambriego, el nuevo uso proporciona todo el avituallamiento informativo para disfrutar con más detalle de la riqueza paisajística y cultural de Sajambre.

Una ruta circular para conocer los pueblos sajambriegos es una de las más fáciles y una forma de acercarse al paisaje rural equilibrado en este entorno privilegiado de forma respetuosa. El recorrido se inicia en Oseja de Sajambre, continúa por Soto, Ribota de Arriba y Ribota de Abajo y remontando el río Sella se llega a Vierdes y luego a Pío para regresar finalmente a Oseja de Sajambre.

El mirador de la Pica Ten, una vista espectacular sobre el valle.

El mirador de la Pica Ten, una vista espectacular sobre el valle.FERNANDO OTERO

La Senda del Arcediano, en sus recorridos de dificultad fácil y media, es una de las rutas más antiguas de comunicación de los Picos de Europa, utilizada desde época romana para comunicar la Meseta de Castilla con el territorio de Asturias a través de este paso leonés de nombre tan evocador.

La subida Pica Ten, silueta inconfundible de Sajambre, es otra opción para andar desde los Trabanzos, para contemplar el valle desde esta roca de cuarcita en forma de pirámide que se enseñorea como su seña de identidad paisajística en Picos de Europa.

Desde Pío de Sajambre, llegar a la majada de Yaete es otro manjar de este paraíso sajambriego. Desde este mismo pueblo o desde Ribota se puede tomar la senda del Niajo, que se inicia en una antigua pista minera. Una casa de más de 200 años, que sirvió a la mina es uno de los exponentes de la arquitectura tradicional.

El majestuoso edificio de la escuela de Soto de Sajambre

El majestuoso edificio de la escuela de Soto de SajambreMARCIANO PÉREZ

Desde Soto de Sajambre, una ruta sencilla y apta para realizar con niños entre un bosque de hayedos es La Cotorra y Vegabaño. Y en Soto está la joya de la corona de la educación en el valle de Sajambre.

Donde el Sella da nombre a Sajambre, las escuelas se convirtieron a principios del siglo XX en la promesa de un futuro mejor para sus habitantes. La escuela de Soto de Sajambre es el principal símbolo de este espíritu. 

El imponente edificio sufragado con 65.000 pesetas, sin subvenciones, por el benefactor Félix de Martino, emigrante que hizo fortuna en México, alberga un entrañable museo que ofrece un viaje en el tiempo, de la que fue una escuela moderna, que asumió las corrientes de la renovación pedagógica con los mejores materiales y el abandono de la filosofía de que la letra con sangre entra. 

Pupitres, láminas de ciencias naturales, mapas, y hasta un proyector muestran los buenos materiales y avanzados métodos que usaron maestros y maestras en esta escuela de la ilustración sajambriega.

El Museo Escuela de Soto de Sajambre rescata la memoria benefactora de Félix de Martino.

El Museo Escuela de Soto de Sajambre rescata la memoria benefactora de Félix de Martino.MARCIANO PÉREZ

Las fiestas en el valle comienzan el 24 de junio con la celebración de San Juan Bautista en Ribota de Sajambre; el 18 de julio, en honor a Santa Marina en Vierdes; el 4 de agosto, en Pío, con Santo Domingo; el día de las Nieves, 5 de agosto, Soto de Sajambre rinde tributo a su patrona. Para el 15-16 de agosto son las fiestas en honor a la Virgen de la Asunción y San Roque en Oseja de Sajambre, donde el 24 de octubre o sábado posterior se celebra la tradicional feria ganadera que este año cumple la 21 edición.

En Sajambre se puede decir que desde la fuente Junseya, donde el Sella inicia su camino a Asturias, se abre la puerta al paraíso. Entra y vívelo.

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