Descenso a la mina en La Robla con Sangre Minera
La vieja mina escuela del CIFP Buen Suceso es el corazón de la memoria de un tiempo y un oficio que marcó el pulso económico y social en la Montaña Central Leonesa
El 3 de diciembre saldrá de la bocamina la primera procesión de Santa Bárbara que se organiza en La Robla

Un minero camina por la galería de madera en la mina escuela museo de La Robla.
El corazón de la mina escuela de La Robla ha vuelto a latir con Sangre Minera. Los cien metros de la galería subterránea en círculo donde varias generaciones de mineros aprendieron el oficio son el reservorio de la memoria de las cuencas de Ciñera-Matallana y Bernesga.
La bocamina se abre en el patio del CIFP Buen Suceso para descender al reino de Santa Bárbara por una treintena de escalones.
Una galería entibada con madera, a la antigua usanza de las explotaciones de carbón, es el comienzo de este viaje por la memoria escrita por los mineros con sus herramientas y oficios.
El trayecto continúa con otro tramo de galería de cuadros metálicos y se recrea un polígono de refuerzo, sistema que tan solo usaba la contrata húngara que trabajó para la Hullera Vasco Leonesa, empresa que dio origen a la escuela dentro del centro de formación profesional y en la que trabajaron los mineros que la resucitan con sus conocimientos, experiencia y entusiasmo.
La recreación de los oficios mineros es tan real que cuando uno de los voluntarios hace una demostración con la máquina de barrerar el estruendo es tan grande que no se oye nada. «El ruido y el polvo eran constantes, por eso teníamos un lenguaje de señales con las lámparas para cualquier incidencia», explican.
En la mina conviven el recuerdo del canario, con una jaula, y un medidor de gas que avisa con señales lumínicas si hay presencia de grisú. Los métodos y materiales más antiguos y los más modernos, con lo que trabajaron los mineros se muestran en este recorrido por la memoria del carbón.
«La rampla es la joya de la corona», comenta Miguel Díez, a quien todos conocen como ‘el Indio’. Una estructura con puntalas de fricción, que forman los puntos de arranque del taller de explotación. En la calle de avance están los picadores.
«La mina todos los días corre un hueco para adelante», explican. Los barrenistas van volando la capa, se produce el hundimiento se saca el carbón por gravedad. También hay un cargue antiguo que no conocieron, una barca para repartir el material y la entibación marchante que solo se hacía en La Vasco.
Armando y Cañizares son artilleros y «lo seremos toda la vida». Salieron de la escuela en 1983, y el día de San Fermín «nos soltaron en la mina como al toro» en las calles de Pamplona. Les dieron los números de Calixto y otro minero que se jubilaron.
Recuerdan que a raíz del 11-M, el atentado de Atocha, los controles sobre la dinamita se extremaron.
Cada martes, a las diez de la mañana, se dan cita en el pozo entre diez y quince mineros jubilados o prejubilados. Algunos, como Gelo y Armando, fueron alumnos de la mina escuela. La foto de la última promoción, en la que está el actual alcalde Santiago Dorado, cuelga de una de las paredes de la galería.
«A partir de 1985 se empezaron a hacer cursos del Inem (ahora Ecyl) de un mes para entrar en la mina», comentan. Un vídeo que realizó un joven de La Robla, hijo de un minero, sobre la minería en la cuenca fue el acicate para que después de las obligadas conversaciones de bar, cuajara Sangre Minera. Instituto de Estudios de la Montaña Central.
La asociación que pusieron en marcha mineros prejubilados y jubilados cumple tres años de trabajo voluntario y más de 3.000 personas han participado en las visitas guiadas con la participación de sus hijos e hijas. «Queremos que aprendan cómo era la mina para que tomen el relevo, que conozcan los oficios y aprendan la jerga», aseguran.
Este año ponen la guinda a su tercer aniversario con una procesión inédita de Santa Bárbara en La Robla. «De Dios renegábamos algunos, pero de la patrona... nadie», apostillan los voluntarios.
El 3 de diciembre, víspera de la patrona, a las 17.45 horas saldrá de la bocamina de la mina escuela el cortejo con la imagen de la santa en andas y recorrerán las calles de La Robla con las lámparas encendidas. «No queremos que se pierda la memoria», apostillan.
«Hay que agradecer a la vida que estemos aquí y dar algo de lo que hemos recibido», dicen mientras a los pies de la bocamina mientras recuerdan a los últimos mineros fallecidos en la provincia en la mina: los seis de Tabliza y los cinco de Cerredo.
«Nos sentimos orgullosos de lo que estamos haciendo y de dejar un legado para el futuro de las cuencas», añaden. No es el pozo Sotón, que cuenta con todo el respaldo del Principado de Asturias y de la empresa pública Hunosa. Esto es León.
Sangre Minera. Instituto de Estudios de la Montaña Central es una asociación sin ánimo de lucro en la que participan ya 180 personas. Las cuotas de las personas asociados, junto a los donativos, que incluyen los que se recogen en las visitas guiadas, son las únicas fuentes de ingresos para las obras de restauración.
La Junta Vecinal de La Robla ha donado la madera para entibar la galería, pero el transporte y todo lo demás lo han hecho con sus propios medios, como la reciente adquisición de un compresor que trajeron de Lugo o los cascos que proporcionan a las personas que visitan el museo. «Queda mucho por hacer», apuntan, mientras apuntan a las paredes.
Agradecen que Aspasia, la empresa que gestiona el CIFP Buen Suceso, les diera la confianza para empezar el proyecto y colaboraciones tan especiales como las de la ingeniera de minas Conchi Casado Sulé, que también fue compañera en La Vasco.
La experiencia minera en La Robla se puede concertar a través de la página www.sangreminera.com . Desde que se abrió al público, hace tres años, han pasado más de 3.000 personas por este circuito de cien metros en el que los mineros vuelven a la mina. «Siempre seremos mineros», reza el cartel de la bocamina como identidad y propósito de la misión común.

Los mineros de Sangre Minera rehabilitan y enseñan la antigua mina escuela de La Robla convertida en museo, junto a sus hijos e hijas.
Una experiencia minera en La Robla

Los mineros de Sangre Minera rehabilitan y enseñan la antigua mina escuela de La Robla convertida en museo, junto a sus hijos e hijas.
Una experiencia minera en La Robla

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Una experiencia minera en La Robla

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Una experiencia minera en La Robla

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Una experiencia minera en La Robla

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Una experiencia minera en La Robla

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Una experiencia minera en La Robla

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Una experiencia minera en La Robla

Los mineros de Sangre Minera rehabilitan y enseñan la antigua mina escuela de La Robla convertida en museo, junto a sus hijos e hijas.
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Una experiencia minera en La Robla

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Una experiencia minera en La Robla

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Una experiencia minera en La Robla

Los mineros de Sangre Minera rehabilitan y enseñan la antigua mina escuela de La Robla convertida en museo, junto a sus hijos e hijas.
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Una experiencia minera en La Robla

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Una experiencia minera en La Robla

Los mineros de Sangre Minera rehabilitan y enseñan la antigua mina escuela de La Robla convertida en museo, junto a sus hijos e hijas.
Una experiencia minera en La Robla

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Una experiencia minera en La Robla

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Una experiencia minera en La Robla

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Una experiencia minera en La Robla

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Una experiencia minera en La Robla

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