Diario de León

Un paseo único por la nieve

La estación de esquí de San Isidro es una forma distinta de disfrutar del invierno en el mejor complejo de la cordillera y con el placer de conocer Puebla de Lillo, un pueblo único

JESÚS F. SALVADORES

JESÚS F. SALVADORES

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Año tras año y edición tras edición cientos de vehículos ascienden, cada día, por las carreteras serpentiantes entre montañas para acercarse a la estación de esquí de San Isidro que aparece imponente, con sus cuatro sectores extendiéndose como brazos que reciben al viajero. Aquí el día empieza con un rumor: el de los remontes despertando y las primeras tablas marcando la nieve todavía fría. San Isidro es, ante todo, variedad: pistas anchas en Cebolledo para calentar piernas, descensos exigentes en Requejines para los que buscan adrenalina, panorámicas abiertas en Riopinos y el ambiente clásico de Salencias. Todo ello bañado por la luz limpia de montaña y una oferta de servicios que hace fácil la vida del esquiador: alquiler, escuela, cafeterías y refugios donde los platos calientes saben a gloria tras una jornada intensa. Los grupos encuentran aquí su paraíso: padres, hijos, amigos de distintos niveles… todos tienen su espacio. Y cuando la nieve es generosa, San Isidro vive sus mejores días: pistas largas, desniveles continuos y el silencio mágico que aparece cuando llegas al alto de un telesilla y alto de un telesilla y el viento es lo único que se oye.

Al cruzar el Puerto de San Isidro y dejar atrás la vertiente leonesa, el verde asturiano aparece incluso en pleno invierno. Allí, encajada en un valle precioso y montañoso, Fuentes de Invierno surge como la estación moderna de la zona: compacta, cuidada, con remontes rápidos y pistas que sorprenden por su desnivel. Su diseño es inteligente: desde la zona baja, los telesillas despliegan a los esquiadores hacia varias laderas que mezclan pistas suaves con otras rojas y negras que se precipitan por tuberías naturales. Es una estación pequeña pero intensa, perfecta para esquiadores de nivel medio y alto que quieran exprimir el día sin perder tiempo en largos enlaces. Pero Fuentes tiene también algo más: ese aire asturiano que se cuela en el espíritu del viaje. A media tarde, cuando el cansancio aprieta, nada sienta mejor que bajar al valle y recuperar fuerzas con una fabada, un cachopo o un buen vaso de sidra. Es esquiar, sí, pero también vivir. Viajar en esta estación es entender que la nieve no es igual en todas partes. San Isidro es la amplitud, el movimiento constante, la mezcla de niveles y expectativas. Fuentes de Invierno es técnica, agilidad y sabor asturiano.

Dos esquiadores en San Isidro

Dos esquiadores en San IsidroJesus F. Salvadores

Un perro disfruta de la nieve en Lillo.

Un perro disfruta de la nieve en Lillo.Jesus F. Salvadores

Para el viajero invernal, combinarlas es casi un deber: un fin de semana largo permite disfrutarlas pero una escapada completa permite conocerlas. Y cada una aporta una mirada diferente sobre la montaña. Porque al final, más allá de los kilómetros esquiables o las cotas, lo que queda en la memoria es otra cosa: el olor de la nieve recién pisada, la sensación de quitarse los guantes al sol, el eco del viento en los telesillas, y esa mezcla de cansancio y felicidad que solo entiende quien ha pasado un día en la nieve.

Ante la llegada de cientos o miles de visitantes que a la vez son amantes de las posibilidades que ofrece la nieve, San Isidro cuenta como mejoras como es el caso del aparcamiento de Picos Agujas y una segunda carretera que sube hasta la estación. Esta nueva zona de estacionamiento ha servido para descongestionar el espacio reservado para el mismo fin en Cebolledo, en los momentos de más afluencia de esquiadores durante la temporada.

Pero si algo hay que destacar del efecto de esta estación es la importancia que tiene para la economía de esta parte del parque regional montaña de Riaño y Mampodre. Es por ello que la hostelería y restauración de todos los pueblos de municipio de Puebla de Lillo ofrecen unas posibilidades gastronómicas que abren el apetito: a primera hora para coger fuerzas de cara a enfrentarse a esa largas pistas y a mediodía o al final de la jornada para darle un placer al cuerpo después del esfuerzo de deslizarse por pistas y zigzaguear entre la nieve virgen.

El famoso torreón de Puebla de Lillo

El famoso torreón de Puebla de LilloJesus F.Salvadores

Pero la posibilidades del municipio de Puebla de Lillo se exetiende más allas de la nieve y espor ello que quienes deseen comocer los parajes inigualables que tiene esta zona del parque regional pueden disfruta con varias rutas como La Cervatina, Entevados-Valle Pinzón, Las Biescas, Picos de Mampodre o el Lago Ausente. Unas rutas que con el añadico de la nieve las hace más interesantes.

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