Diario de León

Riaño y Babia buscan su sello

Los dos enclaves de la montaña leonesa aspiran a la Carta Europea de Turismo Sostenible, una distinción que reforzaría la conservación del territorio, el desarrollo económico local y su proyección internacional

María Carnero

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MARÍA CARNERO

La montaña de León da un paso decisivo para consolidar un modelo turístico respetuoso con el entorno. Los espacios naturales de Babia y Luna y Montaña de Riaño y Mampodre han iniciado el camino para obtener la Carta Europea de Turismo Sostenible (CETS), las dos primeras que se otorgarían en la provincia de León, un reconocimiento de ámbito europeo que acredita el compromiso real con un turismo equilibrado, participativo y compatible con la conservación de los valores naturales y culturales.

La Junta de Castilla y León ha activado este proceso en Babia y Luna con la puesta en marcha del Foro Permanente, un espacio estable de diálogo y cooperación que celebró su primera reunión en la Casa del Parque «Palacio de Quiñones», en San Emiliano. Este foro se convierte en el punto de partida para definir, de forma consensuada, el modelo turístico que se quiere para el territorio.

En él participan la administración autonómica, ayuntamientos, empresas turísticas y agropecuarias, asociaciones culturales y ambientales, así como vecinos del entorno, todos implicados en la construcción de una estrategia común que armonice la actividad turística con la protección del espacio natural.

La creación de este foro supone un avance clave hacia una gobernanza compartida, donde las decisiones sobre turismo no se imponen, sino que se construyen desde el conocimiento del territorio y las necesidades reales de quienes viven y trabajan en él.

En Riaño el proceso no ha avanzado, aunque el compromiso sigue vigente.

La CETS es una iniciativa promovida por la Federación Europarc, cuyo objetivo es impulsar un turismo sostenible en los espacios naturales protegidos de Europa. No se trata solo de un distintivo, sino de un método de trabajo y un compromiso voluntario que obliga a planificar el turismo de forma participada, con objetivos claros, acciones concretas y evaluación continua.

La adhesión se estructura en varias fases. La Fase I reconoce el compromiso del espacio natural protegido, la Fase II implica directamente a las empresas turísticas del territorio, y la Fase III amplía la cooperación a turoperadores y agentes externos.

Castilla y León cuenta ya con una amplia trayectoria en la aplicación de la CETS. El primer espacio en acreditarse fue el Parque Natural de Las Batuecas–Sierra de Francia (Salamanca) en 2007, al que siguieron el Valle de Iruelas, Sierra de Gredos, Hoces del Río Riaza, Montaña Palentina y, más recientemente, Sabinares del Arlanza–La Yecla. Actualmente, seis espacios protegidos de la Comunidad cuentan con la acreditación en Fase I, a los que se sumará próximamente Babia y Luna.

Además, en la Fase II participan ya 117 empresas turísticas, muchas de ellas integradas también en el Club de Ecoturismo de Castilla y León (TRINO) y en la marca nacional Soy Ecoturista, lo que refuerza la promoción conjunta de destinos y productos sostenibles.

La Junta destinó ya en 2024 una partida de 250.000 euros para impulsar las candidaturas tanto del Parque Natural de Babia y Luna como del Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre, dos espacios que hasta ahora no habían optado a esta distinción. Esta inversión permitirá desarrollar estudios, procesos participativos, acciones de formación y planificación estratégica necesarias para cumplir con los exigentes criterios de la CETS.

La obtención de la Carta Europea de Turismo Sostenible supondría múltiples ventajas para la montaña leonesa. Para los espacios protegidos, la CETS es una herramienta que refuerza las relaciones con los agentes locales, mejora la imagen del territorio a nivel europeo y permite influir de forma directa en el desarrollo turístico, evitando modelos masificados o poco compatibles con la conservación.

También facilita el intercambio de experiencias con otros espacios europeos acreditados, aporta asesoramiento técnico y otorga mayor credibilidad ante posibles financiadores y proyectos futuros.

Las empresas turísticas serían una de las grandes beneficiadas. La adhesión a la CETS contribuye a mejorar la satisfacción del visitante y favorece la repetición de la visita, al tiempo que impulsa la reducción de costes mediante un uso más eficiente de los recursos naturales.

Además, fomenta que el gasto turístico se quede en la economía local, apostando por productos gastronómicos de proximidad, actividades culturales, tradiciones y eventos del territorio. La carta también abre la puerta a nuevos nichos de mercado, como el turismo de naturaleza fuera de temporada, y refuerza el trabajo en red entre sectores económicos locales.

El reconocimiento europeo permite, además, que las empresas acreditadas puedan comunicar su compromiso con la sostenibilidad como un valor añadido diferencial, cada vez más demandado por los visitantes.

La candidatura de Babia y Luna y de la Montaña de Riaño y Mampodre a la Carta Europea de Turismo Sostenible no es solo un proyecto turístico, sino una apuesta de futuro. Un modelo que busca fijar población, generar actividad económica y empleo, sin renunciar a la identidad, el paisaje y la biodiversidad que hacen de estos territorios un referente natural único.

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