Un viaje a la naturaleza privilegiada del valle de Sajambre
Para conocer la vertiente leonesa del Parque Nacional de Picos de Europa necesitas hacer un recorrido por el valle de Sajambre, adentrarte entre sus bosques por medio de rutas y conocer a sus gentes. ¡No te lo puedes perder!. Abre esa puerta a la naturaleza que te espera

Hablar de paisaje y naturaleza es adentrarse en el valle de Sajambre y sus cinco localidades: Oseja de Sajambre, Ribota, Soto de Sajambre, Pío de Sajambre y Vierdes, en la vertiente leonesa del Parque Nacional de Picos de Europa. Es estar envuelto por extensos bosques de hayas con presencia de abedules y robles centenarios (algunos con más de tres siglos de vida) que dan esencia a una zona que destaca por su vitalidad y que, de la mano del Ayuntamiento, cuenta con numerosos alicientes para disfrutarla a lo largo de todo el año. Amplias zonas de pasto de intenso color verde dan un toque de contraste al espectacular paisaje del que disfruta Sajambre, al tiempo que justifican la tradicional dedicación de los pobladores a la ganadería en régimen extensivo que genera, entre otros productos, ricas carnes y unos quesos muy apreciados.
La enraizada tradición de vida en la montaña es aún hoy patente en numerosos testimonios de los pueblos sajambriegos, que mantienen usos y aprovechamientos del territorio con una rica manifestación etnográfica en útiles y construcciones. Una buena muestra de ello es la existencia de cuantiosas majadas de pastores, así como la numerosa presencia de hórreos que, de tipología asturleonesa, se pueden ver o visitar en cada uno de los pueblos del valle.
El Valle de Sajambre es, sin duda, la mejor opción para el turismo familiar. Las rutas en Sajambre pueden dar respuesta a todas las opciones y gustos de los visitantes, tanto largas como cortas. Al igual que sus actividades en torno a la naturaleza, con propuestas para todos los niveles y rutas accesibles para todas las edades: la Senda del Arcediano, Pico Pozúa, Pico Jairo, Canto Cabronero y Peña Beza, Pozalón-Niajo, Pica Ten... Solo enumerarlos significa naturaleza en estado puro. Son escenarios y propuestas abiertas al visitante que, sin duda alguna, forman parte del destacado legado natural y patrimonial de esta zona del Parque Nacional de Picos de Europa.

La iglesia de la Asunción de Nuestra Señora es uno de los edificios más emblemáticos de Oseja de Sajambre, rodeada por el paisaje montañoso de los Picos de Europa.
La Senda del Arcediano surca los puertos de Beza y Pontón por el mismo itinerario en el que clavaron sus huellas los carros de los arrieros. Las piedras que se pisan son enormes y suaves; desafían la orografía circundante entre las cicatrices que dejan las montañas. Esta senda está documentada desde el año 973, aunque fue rebautizada después, y discurre por un recorrido de 13 kilómetros repartidos en dos tramos. La ruta, que está perfectamente balizada, parte del puerto del Pontón, a casi 1.300 metros de altitud. Hayedos, robles, el río Sella y el frescor de sus praderas cobijan a los viajeros que quieran adentrarse en una de las sendas más significativas de Oseja de Sajambre.
Desde este alto de Sajambre la senda, en un descenso continuo hacia Oseja, se adentra en la umbría de los hayedos. El viajero puede disfrutar de los invernales que dan testimonio de la herencia ganadera de esta tierra, en la que las praderas alimentan reses de una calidad superior. En Entramboscaminos, como desvela el nombre, la Senda del Arcediano se cruza con el antiguo camino de Valdeón. El segundo tramo comunica Oseja con Soto de Sajambre; tiene apenas cuatro kilómetros y puede hacerse por separado, sin apenas dificultad, en familia y como un paseo en cualquier época.

Oseja de Sajambre conserva la arquitectura tradicional del valle, con casas de piedra y tejados de teja, en uno de los entornos más intactos de los Picos de Europa.
No podemos dejar de hablar de la subida a la Pica Ten. Subir al mirador de la Pica Ten constituye una experiencia única. Los carteles informativos, las mesas y los bancos colocados en el itinerario, la existencia de quitanieves y las protecciones hacen que ese turismo familiar cuente con todas las posibilidades de disfrute. El Ayuntamiento de Oseja de Sajambre, dirigido por Antonio Mendoza, ha apostado fuerte por este punto con un mirador que sirve para disfrutar de unas vistas espectaculares de todo el Valle de Sajambre.
Dos ejemplos son estos de una riqueza que el Valle de Sajambre, con Oseja a la cabeza, ofrece al visitante y que son parte de un rico patrimonio natural que tiene también excelentes compañeras de viaje en la gastronomía, la cultura y la arquitectura de una zona que respira vitalidad y mucha salud.
Hay muchas alternativas: Pico Pozúa, Pico Jairo, Canto Cabronero y Peña Beza, Pozalón-Niajo, Pica Ten... Naturaleza en estado puro. Lo saben bien en cada uno de sus cinco pueblos (Oseja de Sajambre, Pío de Sajambre, Ribota de Sajambre, Soto de Sajambre y Vierdes de Sajambre), donde vecinos y visitantes rozan el cielo en un enclave privilegiado de la provincia. Allí la naturaleza adquiere su máximo esplendor. Desde el propio Ayuntamiento han sabido poner en valor todos estos atractivos para que cada año sean más los turistas que visitan Oseja de Sajambre y su entorno, plagado de rutas y senderos en un homenaje al mundo rural, pero en pleno siglo XXI. En la Fuente del Infierno se abre la puerta del paraíso. Merecen también la pena sus construcciones singulares, con casas de piedra y balcones torneados.
A lo largo de todo el año, diferentes actividades y ferias acercan sus gentes, sus costumbres, su ganadería, su gastronomía y su producción agroalimentaria local a los visitantes. Para ello, el primer paso obligado es adentrarse entre las paredes del centro de interpretación de visitantes del Parque Nacional de Picos de Europa «La Fonseya». A través de fotografías, paneles y proyecciones, podrá conocer mejor la vertiente leonesa de este parque nacional. Al final de la jornada, será obligado hacer un descanso para reponer fuerzas y continuar un nuevo día en sus restaurantes, que se abren al visitante como un lugar para disfrutar de la gastronomía local.
A medida que te vas adentrando en el valle de Sajambre, notas algo distinto que te envuelve en plena naturaleza y que te dice: «¡Para y disfruta!». Sobre todo porque en Sajambre es muy fácil desconectar del mundanal ruido. Y es imposible no volver, ya que siempre te queda algo por ver. La naturaleza siempre te envuelve.