El pueblo con encanto de León donde David Bisbal se rindió a un plato tradicional que sigue intacto
El paso de David Bisbal por Castrillo de los Polvazares confirma el atractivo único de este enclave leonés

David Bisbal, en una imagen reciente durante una actuación, el cantante que ha recomendado Castrillo de los Polvazares tras su visita gastronómica
No todos los descubrimientos tienen que ver con paisajes imposibles o destinos lejanos. A veces, todo se reduce a un plato y a un lugar que lo conserva intacto. Eso es exactamente lo que le ocurrió a David Bisbal en León, donde terminó completamente rendido a uno de los pueblos con más identidad de la provincia.
El escenario no es otro que Castrillo de los Polvazares, una localidad que ha sabido mantener su esencia con el paso del tiempo y que hoy sigue siendo uno de los grandes referentes del turismo gastronómico en Castilla y León.
El cantante llegó a la provincia invitado por Jesús Calleja, en el contexto de una celebración personal. Pero lo que empezó como una escapada terminó convirtiéndose en una recomendación pública.
Tras su paso por Castrillo, el artista compartió su experiencia en redes sociales con un mensaje directo: «Tenéis que visitar Castrillo de los Polvazares en León y comeros un buen cocido».
El motivo principal de su entusiasmo fue el cocido maragato, uno de los platos más reconocibles de la gastronomía leonesa. Una receta tradicional que se caracteriza, entre otras cosas, por su forma de servirse al revés (primero las carnes y después la sopa) y que mantiene una elaboración fiel a sus raíces.
Durante su visita, Bisbal disfrutó del cocido en uno de los establecimientos más conocidos del municipio. Su reacción fue clara y espontánea: «Madre mía qué cocido». Una frase breve, pero suficiente para entender el impacto de la experiencia.
Gente y estilo
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Patricia de la Torre
El encanto de Castrillo de los Polvazares en León que sigue intacto
El pueblo, declarado Conjunto Histórico Artístico, conserva su estructura tradicional, con calles empedradas y arquitectura maragata. Además, la ausencia de tráfico rodado refuerza esa sensación de viaje en el tiempo que tanto valoran quienes lo visitan.
A apenas siete kilómetros de Astorga, Castrillo de los Polvazares mantiene una identidad muy definida. Es un lugar que ha sabido preservar su carácter.
La gastronomía juega un papel central, pero no es el único. El entorno, la arquitectura y el ritmo del lugar forman parte de una experiencia completa que va más allá de lo puramente culinario.
La visita de Bisbal no es un caso aislado. En los últimos años, diferentes rostros conocidos han pasado por Castrillo de los Polvazares, atraídos por su gastronomía y su singularidad.