Diario de León

Arte entre las sombras

La séptima edición de Bajo Tierra transforma el patrimonio subterráneo de Valderas y la comarca en un gran escenario cultural con 77 funciones de teatro, música y magia

María Carnero

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MARÍA CARNERO

Hay patrimonios que se elevan sobre el paisaje y otros que permanecen ocultos bajo nuestros pies. En Valderas, una parte fundamental de su historia se encuentra excavada en la tierra. Allí, centenares de bodegas tradicionales conforman uno de los conjuntos patrimoniales más singulares de la provincia de León, un legado construido durante siglos que hoy vuelve a cobrar protagonismo gracias a Bajo Tierra. Artes de lo Mínimo, un proyecto cultural que ha convertido estos espacios en escenarios para las artes escénicas y en una herramienta para recuperar la memoria colectiva.

La iniciativa celebra este año su séptima edición consolidada como una de las propuestas culturales más originales del medio rural leonés. Entre el 29 de julio y el 4 de agosto recorrerá seis localidades de la comarca Esla-Tierra de Campos —Valderas, Algadefe, Grajal de Campos, Gordoncillo, Toral de los Guzmanes y Castilfalé— con una programación formada por 77 funciones de teatro, danza, magia, música, exposiciones y conferencias.

Pero Bajo Tierra es mucho más que un festival. Nació en 2020 dentro del proyecto comarcal Sembrando Cultura con el objetivo de recuperar el valor de sociabilidad que siempre tuvieron las bodegas tradicionales. Durante generaciones, estos espacios no fueron únicamente lugares destinados a la elaboración y conservación del vino. También funcionaron como puntos de encuentro, lugares de conversación, celebración y convivencia.

La filosofía del proyecto consiste precisamente en devolverles esa función social. Las antiguas bodegas se transforman en contenedores de arte capaces de albergar espectáculos contemporáneos sin perder su esencia. Las propuestas se diseñan para dialogar con el espacio, respetar su singularidad arquitectónica y realzar el carácter monumental de unos lugares que durante décadas permanecieron ocultos para gran parte de la población.

Aunque el festival se extiende por varios municipios, Valderas ocupa un papel central en el proyecto. No es casualidad. Los propios organizadores consideran que la localidad alberga algunas de las mejores muestras de arquitectura subterránea de toda Tierra de Campos.

La villa conserva un extraordinario patrimonio vinculado al mundo del vino, el comercio y la vida tradicional. Sus bodegas constituyen auténticas catedrales excavadas bajo tierra que reflejan siglos de historia económica y social. Muchas de ellas permanecieron cerradas al público durante años, perteneciendo a familias que ya no residen en el municipio. Gracias a Bajo Tierra, estos espacios vuelven a abrir sus puertas para ser descubiertos por vecinos y visitantes.

Entre los espacios más destacados figura la Casa Arias, una impresionante bodega del siglo XVIII, abovedada como una catedral y con capacidad para almacenar hasta 56.000 litros de vino.

También sobresale la Casa Varela, construida a comienzos del siglo XX y dotada de una espectacular bodega excavada a nueve metros de profundidad, con nueve cubas de doce mil litros cada una.

Especial interés despierta la llamada Bodega Viva, situada en la Casa de los Diez Arcos. Se trata de una antigua bodega medieval recuperada tras permanecer enterrada durante años y vinculada, según diversas teorías, a usos defensivos y de almacenamiento durante la época en que Valderas era una villa amurallada.

A estos espacios se suman otros edificios históricos como la antigua tienda de ultramarinos El Baratillo o la histórica Casa Comercio Villa de Lisboa, testigos del pasado comercial de la localidad.

programación

El festival se celebrará entre el 29 de julio y el 4 de agosto en varias localidades leonesas, ofreciendo pases de entre 15 y 30 minutos de duración con entrada gratuita, la cual se debe recoger por las mañanas en los ayuntamientos u oficinas de turismo de cada municipio. El evento arrancará en Valderas los días 29 de julio, 1 y 2 de agosto en horarios de 12.00, 13.00, 18.00, 19.00 y 20.00 horas. Durante estas tres jornadas se concentrará la mayor parte de la programación con la conferencia de Juan Manuel Amez sobre «Secretos en las cuevas-bodegas» en el Salón de Plenos y su exposición en el Seminario. El resto de las actuaciones en la villa se repartirán por diferentes espacios: José Bono presentará «La calculadora humana» en El Baratillo; Rodi Ritmos llevará «El viaje del ritmo» a la Casa de los Arcos; Pez Limbo pondrá en escena «Algo muy tocho» en El Arco de Santiago; Minusmal actuará con «Simplemente Clara» en Casa Arias; El mono habitado representará «Diario del enemigo» en la Casa Villa de Lisboa; y Gonza Martini será el «Alquimista del aire» en Casa Varela.

El 30 de julio el festival se trasladará a Algadefe, donde Minusmal ofrecerá su espectáculo «Simplemente Clara» en la Bodega de la familia Paramio en pases a las 19.00, 20.00, 21.00 y 22.00 horas. El 31 de julio la actividad se duplicará en dos pueblos. Por un lado, Grajal de Campos acogerá de nuevo a Minusmal con «Simplemente Clara» en el Castillo, con pases a las 19.00, 20.00, 21.00 y 22.00 horas. Por otro lado, Gordoncillo contará con Auskalo Teatro y su obra «Pipo y Lupa, estudio en bermellón» en la Bodega La Vita, en pases a las 19.00, 20.00 y 21.00 horas. La recta final del programa comenzará el 3 de agosto en Toral de los Guzmanes, donde la compañía El mono habitado presentará «Diario del enemigo» en la Bodega de Tomás. Finalmente, el festival clausurará su edición el 4 de agosto en Castilfalé con el espectáculo «Alquimista del aire» de Gonza Martini en la Bodega de la localidad. Ambas citas de cierre mantendrán los pases nocturnos de las 19.00, 20.00, 21.00 y 22.00 horas.

La importancia de Bajo Tierra va más allá de la programación artística. El proyecto se ha convertido en una herramienta para dinamizar social y económicamente una comarca que afronta importantes retos demográficos. Los organizadores esperan superar los 3.500 asistentes, consolidando el festival como un atractivo turístico y cultural para todo el territorio.

Al mismo tiempo, la iniciativa contribuye a fortalecer la convivencia entre generaciones. Los mayores recuperan recuerdos asociados a las bodegas, mientras que los más jóvenes descubren un patrimonio que forma parte de la identidad de sus pueblos.

En una época en la que muchos municipios luchan por mantener viva su población y su legado histórico, Bajo Tierra demuestra que el patrimonio puede convertirse en una herramienta de futuro. Y en ese camino, pocas localidades representan mejor ese espíritu que Valderas, donde las bodegas han dejado de ser únicamente un recuerdo del pasado para convertirse, una vez más, en espacios llenos de vida.

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