Gradefes: tierra que cosecha cultura
El muicipio aglutina riqueza patrimonial casi por metro cuadrado. Cuatro de sus más singulares monumentos gozan de la declaración BIC, pero sus encantos van más allá
Gradefes es un paraíso escondido, un paraíso del patrimonio que aún es un pequeño gran desconocido para muchos. Archiconocido es su monasterio de San Miguel de Escalada, joya del arte prerrománico y declarada Bien de Interés Cultural en 1886. Pero Gradefes esconde otras piezas singulares del patrimonio, todas muy próximas, todas muy cercanas, tanto, que permite sumergirse en la cultura en tan sólo unos pocos kilómetros.
Gradefes es el segundo municipio de la provincia de León con más monumentos catalogados como Bien de Interés Cultural (BIC). Cuatro en total que están separados únicamente por 18 kilómetros, todos cuentan con guía para profundizar en su historia y están abiertos al público durante todo el año. Una riqueza patrimonial al alcance de todos. La apuesta de este municipio por si riqueza patrimonial es tal que incluso ha recibido premios por la restauración y el cuidado de sus monumentos. La iglesia románica de Villarmún, del siglo XII; el monasterio de San Pedro de Eslonza, Santa María la Real de Gradefes y, por supuesto, San Miguel de Escalada, son los iconos de Gradefes, que también esconde otras piezas singulares que completan así su riqueza gastronómica e histórica en la que el visitante puede disfrutar, además, de los paseos por la ribera del Esla y disfrutar de espacios naturales. Sin olvidar que este río es, además, uno de los cauces trucheros por excelencia. Un paraíso para todos.
Poner en orden los monumentos de Gradefes es harto difícil. Vertebrado por el Esla, Gradefes está formado por 19 pueblos y atravesado por el Camino del Norte o Ruta Vadiniense, uno de los trazados más antiguos para llegar a Compostela. Además de los cuatro monumentos declarados Bien de Interés Cultural, el turista puede adentrarse en la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, en Rueda de Almirante, erigida en sillería de piedra arenisca dispuesta a soga y con dos de sus ocho capiteles procedentes del desolado monasterio de Eslonza; en Rueda del Almirante también hay una sobria e interesante fuente romana, restos de su antigua muralla medieval y un mirador con excelentes vistas a la ribera del Esla. La iglesia de Villarratel destaca por su españada «como un bergantín a lo divino» y en Cifuentes de Rueda la casa de los García destaca por sus 21 escudos.
La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Villarmún cuenta con el BIC desde 1982. Levantada en el siglo XII recoge en su pórtico todos los pueblos del valle de Eslonza que pertenecen al monasterio y aún conserva uno de los muros y un arco cegado que, al no concordar con el resto del edificio, parecen proceder de un templo primitivo, sobre el que se levantaría la actual iglesia. Con un retable barroco, la iglesia recoge muestras de su largo pasado como esvásticas persaso los canecillos que tallados que sostienen el alero.
En el 910 se fundó el monasterio de San Pedro de Eslonza, arrasado por Almanzor, fue doña Urraca quien lo mandó reconstruir para devolverse su esplendor. Las ruinas del cenobio, que contó con escuela de pasantes, cuentan su largo pasado, su duro devenir histórico marcado por el desmantelamiento de sus piedras, que fueron repartidas pese a su catalogación como interés cultural. Un espacio histórico ubicado en plena naturaleza que aún muestra, como singularidad, la piedra en la que los monjes desalaban el pescado, una de sus comidas habituales.
La gran joya del arte prerrománico o de repoblación es San Miguel de Escalada, fundado por un grupo de monjes cordobeses sobre una iglesia visigoda. Su pórtico es uno de sus espacios más reconocibles, con sus arcadas de herradura califal. Dentro del templo, el edificio de planta basilical cuenta con tres naves, separadas cada una de ellas por arquerías y algunos historiadores apuntan que muchos de sus fustes, capiteles o cimacios proceden de la antigua ciudad de Lancia. Un espacio en el que se respira paz e historia singular, donde aún permanecen los sepulcros de los monjes que habitaron el en el monasterio. Cada rincón de San Miguel de Escalada, cada muesca, demuestra la idiosincrasia y peculiaridad de este destacado edificio.
El monasterio de Santa María de Gradefes completa los BIC de este municipio. Aún habitado, el cenobio fue fundado en 1168 y su iglesia y su claustro destacan por su riqueza como los cuatro torsos de hombre que se dan la mano formando una cruz, los arcos que dejan patente la transición del románico al gótico o el corredor que daría paso a las celdas de las monjas. Porque otra singularidad de este templo es que es el único femenino que se construye con girola, pero también que en su canecillo más famoso y estudiado aparecen dos aluches en plena maña, la lucha leonesa escribe aquí también su historia.
Metros cuadrados con valor histórico, cultural y patrimonial. Gradefes es un municipio que ofrece todo lo que tiene, y no es poco, a un turista ávido de conocimiento, de perderse en la historia y de encontrarse con una rica gastronomía marcada por los dulces que elaboran las monjas de Santa María de Gradefes, las virutas o los sequillos o los yogures. Con naturaleza salpicada de arquitectura tradicional con casas construidas con barro, con palomares, con hornos... un rico y espectacular viaje al pasado que se puede recorrer en pocos kilómetros.