La antigua ciudad de León que resistió a Roma y hoy solo puede entenderse desde el aire

Fue uno de los grandes centros de los astures antes de la conquista romana y las investigaciones arqueológicas han revelado bajo el terreno extensas avenidas, edificios públicos y un foro de hasta 3.000 metros cuadrados

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A unos kilómetros de León existe un cerro que puede resultar engañoso para quien no conozca su historia. Desde el suelo aparecen campos, caminos y algunos restos arqueológicos. Pero debajo se extiende la huella de una auténtica ciudad astur y romana. Se llama Lancia y ocupó el altozano situado entre los ríos Porma y Esla, en terrenos de los actuales municipios de Villasabariego y Mansilla Mayor.

Su importancia no procede únicamente de lo encontrado por los arqueólogos. Los propios autores de la Antigüedad dejaron constancia de ella al relatar la conquista romana del noroeste peninsular. Las fuentes clásicas la presentan como un enclave fundamental de los astures y la documentación de la Diputación de León recoge expresiones como «validísima urbs» y «la ciudad más importante de los astures».

La paradoja es que buena parte de aquella ciudad continúa escondida. Georradares, magnetómetros y otras técnicas de prospección han permitido observar estructuras que desde la superficie apenas pueden imaginarse. Y lo que aparece bajo el terreno obliga a dejar de pensar en Lancia como un pequeño asentamiento.

Lancia es una de las grandes apuestas del ILCVirginia Moran

Lancia fue una de las grandes ciudades astures que encontró Roma al conquistar León

Mucho antes de convertirse en una ciudad romanizada, Lancia estuvo vinculada al pueblo astur. La ocupación del lugar es todavía más antigua. Los hallazgos arqueológicos indican presencia humana desde etapas prehistóricas, con evidencias correspondientes al Calcolítico y la Edad del Bronce, además de niveles posteriores de la Edad del Hierro. Sin embargo, es durante las guerras astur-cántabras cuando Lancia entra de lleno en las fuentes históricas.

A finales del siglo I antes de Cristo, Roma estaba culminando la conquista de Hispania. El emperador Augusto dirigió entonces su atención hacia los pueblos del norte peninsular, entre ellos los astures.

Imagen de los restos de Lancia, donde se construirán a pocos metros los tres edificios del Cento Arqueológico.ramiro

Lancia quedó vinculada al episodio conocido como bellum Asturicum. La Diputación de León sitúa su conquista por las tropas romanas comandadas por Publio Carisio alrededor del 26-25 a. C.

No conviene, sin embargo, convertir aquella historia en una versión leonesa de Astérix. La resistencia astur frente a Roma está documentada, pero algunos relatos posteriores han magnificado determinados episodios. Lo que sí permiten afirmar las fuentes y la arqueología es que Lancia era un núcleo de enorme relevancia cuando las tropas romanas avanzaron sobre el territorio astur.

Trabajadores en el yacimiento de Lancia con una excavadora al fondo.ramiro

Lancia no desapareció después de la conquista romana

Roma no arrasó Lancia para hacerla desaparecer definitivamente. Tras la conquista comenzó un proceso de transformación que terminó convirtiendo el antiguo asentamiento astur en una ciudad romana con calles, espacios comerciales, edificios públicos y una planificación urbana mucho más compleja.

Las excavaciones arqueológicas han identificado, entre otras estructuras, un macellum o mercado y un balneum, un edificio relacionado con los baños. Las investigaciones también han documentado niveles prerromanos de la Edad del Hierro bajo las construcciones posteriores.

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Eso convierte Lancia en algo especialmente valioso para los arqueólogos: en un mismo espacio puede estudiarse la evolución desde el asentamiento indígena hasta la ciudad integrada en el mundo romano. Y todavía queda muchísimo por conocer.

El georradar de Lancia ha descubierto una ciudad que apenas se aprecia desde el suelo

Las prospecciones realizadas con georradar y magnetómetro han permitido detectar la organización urbana que continúa enterrada. La Diputación de León explicó en 2022 que estas investigaciones habían sacado a la luz la existencia de extensas avenidas y nuevos detalles sobre el corazón monumental de la ciudad.

Uno de los grandes descubrimientos está relacionado con el foro. Las investigaciones apuntan a un espacio compuesto por un gran patio abierto de hasta 3.000 metros cuadrados delimitado por pórticos. Es una escala difícil de imaginar cuando se contempla actualmente el paisaje desde el cerro.

El subsuelo conserva además calles y construcciones que permiten reconstruir progresivamente la trama de la ciudad sin necesidad de excavar cada metro cuadrado.

Por eso las imágenes aéreas y las técnicas de prospección resultan tan reveladoras en Lancia. No porque el yacimiento sea literalmente imposible de comprender desde tierra, sino porque permiten apreciar una dimensión urbana que el paisaje actual oculta.

La tecnología ha permitido dibujar la ciudad, pero las excavaciones proporcionan algo diferente: objetos relacionados directamente con quienes la habitaron.

Las campañas arqueológicas desarrolladas desde 2020 recuperaron monedas, cerámicas, restos de armas y elementos de adorno personal. Son piezas aparentemente pequeñas frente a un foro de miles de metros cuadrados, pero permiten acercarse a la vida cotidiana de sus habitantes.

Una moneda habla de intercambios. Una cerámica puede revelar qué se almacenaba, cocinaba o transportaba. Un adorno permite aproximarse a la vestimenta y a las costumbres. Un arma introduce directamente la dimensión militar.

Lancia deja así de ser únicamente una planta urbana enterrada para convertirse en un lugar donde vivieron, comerciaron y murieron personas durante generaciones.

El yacimiento se levanta sobre una plataforma elevada desde la que se dominan las vegas de los ríos Porma y Esla, el antiguo Astura que dio nombre a los astures. La posición proporcionaba condiciones defensivas y, al mismo tiempo, acceso a fértiles terrenos adecuados para la actividad agropecuaria.

Esa relación entre el cerro y las vegas ayuda a comprender por qué el lugar mantuvo ocupaciones durante periodos históricos tan diferentes. Antes de las calles romanas ya existieron comunidades en el entorno y, después de la conquista, Roma aprovechó y transformó el asentamiento.

Lancia fue declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica en 1994. Durante décadas, sin embargo, la capacidad para interpretar y visitar el lugar quedó muy por debajo de la importancia histórica que se le atribuía.

En 2020, el Instituto Leonés de Cultura comenzó nuevas actuaciones de vallado, señalización y acondicionamiento, las primeras de este tipo realizadas en el enclave desde 1985. Se instalaron paneles informativos, se mejoraron accesos y se habilitó espacio para aparcamiento. Pero el cambio más importante todavía está en marcha.

El futuro inmediato de Lancia pasa por un proyecto mucho más ambicioso: el Centro Arqueológico de la Ciudad de Lancia, promovido por la Diputación de León a través del Instituto Leonés de Cultura.

Las obras continúan durante 2026 después de que el propio proyecto tuviera que adaptarse por la aparición de nuevos restos arqueológicos. A finales de febrero ya había concluido la cimentación de las tres construcciones previstas.

Imagen virtual de los tres edificios del futuro Centro Arqueológico de Lancia.GON ARCHITECTS

El proyecto contempla tres edificios, con una superficie construida total de 854 metros cuadrados, además de unos 9.900 metros cuadrados de área paisajística. La intención es crear un espacio dedicado tanto a la interpretación para visitantes como a la investigación del enclave.

El calendario provincial apunta a principios de 2027 como horizonte para la ejecución del centro, dentro de un proyecto cuyo presupuesto final se situó en torno a 3,7 millones de euros.

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Es una intervención especialmente significativa porque durante mucho tiempo la magnitud histórica de Lancia ha sido bastante más fácil de explicar sobre un plano que contemplando el terreno.