Diario de León

Villares de Órbigo, donde la tierra cuenta

La XXIV Feria de Hortalizas y Legumbres de Villares de Órbigo pone el foco en una tradición que convive con el Camino, antiguos molinos, paisajes característicos y historia viva

ÁNGELOPEZ

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Ismael García
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Hay territorios que se conocen a través de sus paisajes, otros a través de su patrimonio y algunos por sus tradiciones. Villares de Órbigo reúne las tres cosas y añade una cuarta que resulta esencial para comprenderlo: la relación de sus gentes con la tierra. Esa relación volverá a hacerse visible el próximo domingo 20 de septiembre, con la celebración de la XXIV Feria de Hortalizas y Legumbres, una de las grandes citas del calendario del municipio y una celebración que ha conseguido convertir la agricultura en un motivo de encuentro para vecinos y visitantes.

La feria será el escaparate de los productos de temporada, de los agricultores y productores locales y de una forma de entender el campo que se ha transmitido durante generaciones. Pero también será una invitación a mirar más allá de los puestos y descubrir el territorio que hace posible esa riqueza. Porque hablar de Villares de Órbigo es hablar de una tierra fértil, pero también de Villares, San Feliz de Órbigo, Moral de Órbigo, Santibáñez de Valdeiglesias y Valdeiglesias; de los caminos que atraviesan sus pueblos; de la memoria de los antiguos molinos; de los paisajes de la vega y del monte; de las fiestas patronales y de una historia que todavía puede encontrarse en sus calles y parajes.

La XXIV Feria comenzará desde primera hora del domingo con la colocación de los puestos y continuará con pasacalles y charangas. La recepción de autoridades y la presencia de invitados darán paso a una jornada en la que la gastronomía tendrá un papel destacado, con degustación de jamón a precios populares y, posteriormente, la inauguración oficial de la feria y la apertura de los stands del Ayuntamiento y de las juntas vecinales. Será el momento de encontrarse con los productos de la tierra, pero también con quienes los cultivan y los mantienen vivos. Pimientos, vino, uvas y manzanilla formarán parte de las degustaciones previstas, en una jornada que quiere reivindicar el valor de lo próximo, de la producción local y de los productos de temporada. La propuesta se completa con música, actividades familiares y la tradicional sopa de ajo, antes de que a las diez de la noche llegue la clausura de una nueva edición de la feria. El lema de la celebración —«Tradición, calidad y frescura de nuestra huerta a tu mesa»— resume en pocas palabras la filosofía de un municipio que entiende la agricultura no solo como una actividad económica, sino como parte de su propia identidad.

Mucho más que mostrar

En San Feliz de Órbigo permanecen varias construcciones de antiguos molinos. Son edificaciones que actualmente ya no tienen uso, pero que permiten recordar una época en la que el aprovechamiento del agua estaba estrechamente unido a la vida cotidiana y económica de estas localidades. Las presas que abastecían a aquellos molinos han quedado sin cauce hidrológico como consecuencia de la modernización de los sistemas de riego.

También el Camino de Santiago forma parte inseparable de este territorio. Desde su salida de Hospital de Órbigo, la ruta atraviesa el municipio por Villares de Órbigo y Santibáñez de Valdeiglesias, antes de continuar hacia su encuentro con San Justo. Miles de peregrinos han hecho de este recorrido una vía de comunicación entre pueblos y personas. El municipio cuenta además con varios albergues que ofrecen acogida a los caminantes, reforzando esa condición de territorio de paso y encuentro. Para quienes recorren el Camino, Villares de Órbigo ofrece algo más que una etapa.

En Moral de Órbigo, esa relación con el paisaje tiene incluso un nombre propio. La localidad es conocida como el balcón del Órbigo, una denominación que pone de manifiesto su privilegiada relación visual con el entorno. Entre sus espacios naturales destaca una laguna situada en el monte, formada como consecuencia de las escorrentías del invierno. Es uno de esos rincones que ayudan a descubrir otra cara del municipio, en la que el paisaje agrícola deja paso a espacios naturales que conservan su personalidad. Y si el paisaje habla del presente, algunos lugares permiten viajar mucho más atrás en el tiempo. Es el caso de Santibáñez de Valdeiglesias, cuya historia está relacionada con el antiguo núcleo de Valdeiglesias. Según la historia local, el desplazamiento de habitantes de Valdeiglesias hacia las vías de comunicación habría contribuido al nacimiento y desarrollo de Santibáñez. También existen vestigios arqueológicos catalogados en el paraje del Santo.

Porque en Villares de Órbigo cada hortaliza cuenta una historia de trabajo; cada camino conserva la huella de quienes lo recorrieron; cada pueblo guarda su propia memoria y cada fiesta mantiene vivo un vínculo entre generaciones. Villares de Órbigo celebra su feria, pero, en realidad, lo que celebra es su tierra, su patrimonio, sus tradiciones y sus gentes.

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