Diario de León

Las desconocidas «Miédolas» de León: las huellas de las minas de oro romanas que todavía sobreviven junto a sus pueblos

Las Miédolas de León son el testimonio menos conocido de la intensa minería de oro que Roma desarrolló en el noroeste peninsular

Las Miédolas conservan en el paisaje leonés las huellas de las antiguas explotaciones de oro romanas, con desmontes, canales y formas del terreno que todavía pueden descubrirse siguiendo sus rutas señalizadas.

Las Miédolas conservan en el paisaje leonés las huellas de las antiguas explotaciones de oro romanas, con desmontes, canales y formas del terreno que todavía pueden descubrirse siguiendo sus rutas señalizadas.cuatrovalles.es

Patricia de la Torre
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Cuando se habla de minas de oro romanas en León, hay un nombre que prácticamente monopoliza todas las miradas: Las Médulas. El espectacular paisaje rojizo del Bierzo, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1997, se ha convertido en la gran imagen de la minería romana en España. Pero no fue, ni mucho menos, el único lugar de la provincia donde Roma removió montañas y condujo agua durante kilómetros en busca del metal precioso.

Hay otras explotaciones mucho menos conocidas y su propio nombre ya puede desconcertar al visitante: las Miédolas. Miédolas, Miédulas o Médulas son denominaciones empleadas para distintos vestigios de explotaciones auríferas romanas y en tierras leonesas todavía pueden encontrarse ejemplos especialmente interesantes en Las Omañas y el entorno del Alto Órbigo.

Las Miédolas conservan en el paisaje leonés las huellas de las antiguas explotaciones de oro romanas, con desmontes, canales y formas del terreno que todavía pueden descubrirse siguiendo sus rutas señalizadas.

Las Miédolas conservan en el paisaje leonés las huellas de las antiguas explotaciones de oro romanas, con desmontes, canales y formas del terreno que todavía pueden descubrirse siguiendo sus rutas señalizadas.cuatrovalles.es

No tienen las dimensiones ni la fama internacional de Las Médulas bercianas. Precisamente ahí está parte de su atractivo. Son las cicatrices de una minería desarrollada hace alrededor de dos milenios que todavía pueden reconocerse entre montes, caminos y pueblos habitados.

Las Miédolas de León son la otra cara de la minería de oro romana

La escala de la explotación aurífera romana en el noroeste de la Península fue extraordinaria. Tras la conquista del territorio, Roma puso en explotación cientos de yacimientos y convirtió el agua en una auténtica herramienta minera. Una investigación publicada en Agua y Territorio destaca que solo en áreas como Las Médulas y la sierra del Teleno llegaron a construirse más de 1.500 kilómetros de canales vinculados a la minería hidráulica.

En Omaña, la minería romana es mucho menos conocida por el gran público, pero su existencia está documentada. En la zona aparecen explotaciones auríferas de diferentes características y Las Miédolas constituyen uno de sus ejemplos más representativos.

El Ayuntamiento de Las Omañas las incluye entre su patrimonio y explica que en este yacimiento pueden identificarse dos de los principales métodos empleados para extraer oro en el noroeste peninsular: el denominado arado en peines o surcos y la explotación en zanja-canal.

Y aquí comienza la parte más fascinante: para comprender estas minas no hay que imaginarse necesariamente hombres descendiendo a oscuras galerías con un pico. Hay que imaginar agua. Muchísima agua.

Los ingenieros romanos fueron capaces de convertir la propia orografía en parte de la maquinaria extractiva.

En el sistema de peines o surcos, el agua recorría canales excavados en el terreno y arrastraba los sedimentos que podían contener oro. Las formas resultantes, vistas sobre el paisaje, recuerdan precisamente a los dientes de un peine. La explotación en zanja-canal recurría a surcos de mayor pendiente para actuar a más profundidad.

En Villaviciosa de la Ribera también se conservan explotaciones conocidas localmente como Miédolas. La descripción del sistema vuelve a colocar el agua en el centro: los canales convergían hacia las partes bajas, donde se concentraba y trataba el material para separar las partículas de oro.

La comparación con Las Médulas resulta inevitable, aunque allí se hizo célebre otro procedimiento asociado al gigantesco paisaje minero berciano. Lo importante es que todos estos enclaves permiten comprender hasta qué punto Roma fue capaz de transformar montañas enteras mediante una ingeniería hidráulica extraordinariamente sofisticada para su época.

Las Miédolas de Las Omañas esconden más de 50 kilómetros de canales romanos

La documentación disponible identifica más de 50 kilómetros de canalizaciones romanas, construidas para llevar el agua desde el entorno de la Sierra del Suspirón, situada a más de veinte kilómetros.

Dos de los grandes canales discurrían en paralelo desde el área de Murias de Ponjos y Ponjos, siguiendo la ladera de Valdesamario hasta alcanzar la explotación. Uno recorría aproximadamente 21,5 kilómetros y otro unos 17,5. Otro trazado sumaba alrededor de 8,5 kilómetros.

Es difícil mirar esos números con ojos actuales y no sorprenderse. No existían motores, bombas eléctricas ni maquinaria pesada. Había que encontrar el agua, calcular pendientes mínimas y mantener el trazado durante kilómetros para que llegara exactamente al lugar donde su fuerza era necesaria.

Ese sistema de abastecimiento no era un elemento secundario. La investigación arqueológica sobre minería aurífera romana insiste precisamente en que los canales eran indispensables para recuperar el oro y que las nuevas herramientas cartográficas y los modelos digitales del terreno están permitiendo conocer con mucha mayor precisión su verdadera extensión.

Las Miédolas de León todavía pueden recorrerse hoy

Lo extraordinario es que esta historia no permanece únicamente en estudios arqueológicos.

El Ayuntamiento de Las Omañas propone actualmente la Ruta el Oro de Roma, un recorrido de unos cinco kilómetros, aproximadamente una hora y media de duración y dificultad baja. Durante los meses de julio, agosto y septiembre se programan rutas guiadas por la antigua explotación minera.

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