Diario de León

De viaje a

villafranca

Joya escondida en pleno Bierzo, acoge al peregrino y le exime de sus culpas en la Puerta del Perdón, mezcla versos y flores en el jardín de La Alameda, viaja al pasado en cada una de sus iglesias, templos y edificios históricos o se sienta a las faldas de la Reserva de Los Ancares Leoneses.

Cada rincón de Villafranca atrapa al viajero por su singularidad y belleza. Paso obligado de peregrinos y turistas, deslumbra por sus paisajes, por el patrimonio histórico y también por su gastronomía, donde los vinos DO Bierzo ocupan un lugar privilegiad

Cada rincón de Villafranca atrapa al viajero por su singularidad y belleza. Paso obligado de peregrinos y turistas, deslumbra por sus paisajes, por el patrimonio histórico y también por su gastronomía, donde los vinos DO Bierzo ocupan un lugar privilegiad

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pablo rioja barrocal
León

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Redención para el peregrino, descanso al forastero, inspiración del artista, joya escondida en pleno jardín del Edén. Así es Villafranca del Bierzo, tierra de viñas, reserva de la Biosfera y cobijo de un patrimonio monumental digno de ser contemplado hasta 70 veces 7, aunque sólo sea por mero placer mental.

Aquellos que vagan rumbo a Compostela consiguen el perdón en la iglesia de Santiago, único templo de toda la Ruta Jacobea junto a la catedral gallega donde es posible ganar la indulgencia plenaria, siempre y cuando, claro, el año sea Santo. Tan importante recompensa se da en su portada norte. Ya intramuros de esta capilla barroca descansa la talla de la Virgen de las Angustias que constituye un paso muy representativo de la Semana Santa villafranquina.

Hay que tomarse un respiro en la Colegiata, ocupada antaño por un monasterio de la orden francesa de Clunny, en San Nicolás, en su impresionante Castillo del siglo XVI, en La Anunciada, puesta en pie sobre las ruinas de un antiguo Hospital de Peregrinos, recitar unos versos en su jardín de La Alameda —donde cada año celebran la Fiesta de la Poesía— o sentarse a ver pasar el tiempo en la plaza Mayor, en la cual conviven en perfecta armonía casas tradicionales, soportales, el Ayuntamiento de la villa y quizá uno de los teatros más bellos de España, donde un servidor tuvo la suerte de actuar cuando jugaba a ser violinista. E incluso aunque no se visitara nada de lo anterior, cualquier calle, plaza o esquina de este singular pueblo evoca historias que bien podría narrar cualquier novela de éxito.

Forma parte Villafranca de la Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses, diez de sus trece municipios, todo un indicador de la riqueza natural que rodea a la localidad. Merece la pena partir de la villa siguiendo la estela del río Burbia hasta la cabecera de Los Ancares, una zona conocida como la Somoza Berciana.

Otros lugares de interés dentro de su entorno son los hórreos de Teixeira, las pallozas de Campo del Agua, Paradaseca, La Leitosa, Porcarizas, Villar de Acero o Fombasalla, entre otros muchos. Mención aparte merece su gastronomía, especialmente los caldos, ya que la mayor parte de la producción del vino DO Bierzo tiene lugar entre sus fronteras. Todo ello rodeado por montañas, verdes valles, cristalinos ríos, arroyos y fuentes, que constituyen un conjunto paisajístico, botánico, fáustico y humano de enorme riqueza y atractivo. Qué difícil se antoja atrapar su belleza en unas pocas líneas, es casi una osadía, prometo volver a llamar a su puerta y arrepentido suplicar perdón.

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