Diario de León

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No todo son cierres de negocios, tiendas o factorías. Hay en concreto una industria que está poniendo ojos de plato (hondo) y sembrando albricias en las Bolsas tras verse abocada hace muy poco a su propia crisis letal, industria que las protestas y leyes de muchos gobiernos estaban llevando al patíbulo. Hablamos de la industria del plástico, polímero, poliuretano y demás familia química. Se vio muy claro que eran el veneno que mata océanos y ahorca delfines... basura indestructible que asfixia ciudades y alcanza la cima del Everest, la peste que todo lo contamina y degrada.

Pues bien -o sea, mal-, aquí están de nuevo los plásticos, eufóricos y rebrillantes, desatados a lo loco en una inundación global con todo ese tipo de material profiláctico y sanitario que reclama la guerra contra el virus del demonio, plástico a embute ... incluso nos plastifican el aliento con delantales de boca mientras cantan sus glorias ante un espectáculo grandioso nunca imaginado: la vida, sus espacios y todos sus pasos se plastifican, mamparas, escafandras, caretas, máscaras, medicamentos y alimentos emplasticados, sunami de plástico higiénico, plástico por doquier que el pueblo vuelve a aplaudir... y a exigir... incluso en los delitos sexuales será agravante que el agresor no mantenga la distancia social y, además, no use mascarilla de fibra plástica, con lo que la cosa, a lo bobo, puede significar once años más por intento de homicidio vírico, ¡hay que ver!...

Hasta que vuelva la piel al saludo y al cariño, al apretón de manos (o a la hostia limpia) y se vaya el miedo (uuh), las fábricas y negocios de todas esas cosas nadarán en la ambulancia, que seguramente acabarán comprando, así como la mitad de las acciones de los hospitales privados del lugar y subcontratas públicas por la región, incluso llamándose «Higienes la Langreana SL».

Dios mediante... ¡plástico boyante! (Viene de comprar nuestro vecino de cabecera y manda la foto de un pepino, uno, etiquetado y envuelto en film plástico. Su resumen atinaba: Envasamos los pepinos. Merecemos la extinción.)

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