Diario de León

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C argado de señales vino el año y se empeña en seguir dándolas. ¿Es una de ellas el abatimiento fortuito del bronce de Las cabezadas frente a San Isidoro, dando en tierra desde su alto pedestal el canónigo del foro y el edil del cirio que va de oferta, perdiendo además sus manos en ese piscinazo y yéndose el descomunal cirio a tomar pol culo?... un concejal sin manos ¿qué cogerá ahora?... y si ya no hay cirio, ¿se acabaron las dioscusiones?... a la espera del agüero que ahí vea el Oráculo de Pedrún, Sócrates puso aplausos en el chat, Otavito llenó tres líneas con emoticonos de escojonación, Peláez se limitó a un ¡ya era hora!, gracias, Providencia, Soledad puso un piadoso vayapordiós... y Peláez volvió a la carga exigiendo que el camión que emburrió al monumento sea comisionado para que vaya por plazas y jardines abatiendo otros horrores como quien no quiere la cosa y por librar a los ciudadanos de tener que esperar décadas hasta quitárselos de encima, condena que no merecen... y que es de temer que en año de arcas vacías (o vaciadas) habrá dinero para restaurar «pero ya» la fechoría recomponiendo los muñecos rotos, aunque perdiendo la magnífica ocasión de librarse de ellos por la indigna postura que ahí tiene la ciudad y los leoneses en la figura de un anacrónico concejal como esclavo egipcio luciendo cabeza mondada, ¡falda corta! y ¿camiseta?... por no hablar de ese cirio descomunal que parece dinamita con mecha o un lanzagranadas... y concluye que como esta ocasión se perderá, que al menos les apeen de ese horrendo pedestal, mazacote ostentoso que ofende y estorba, colocando la escultura y su leyenda a ras de suelo como se resuelve esa ceremonia y como dicta hoy la moda urbana del bronce a la que es tan adicta toda municipalidad pija; y colóquese en el atrio, emplazamiento ideal para los selfies de la difusión turística... y ya puestos, que ni siquiera recompongan los daños y que luzca ese bronce algo de ruina pompeyana, amén de que mutilados los dos, nos haremos a la idea de que nunca llegarán a las manos... y esa sí podría ser una buena señal.

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