Dos salvapatrias
no muere sin morir del todo y el otro resucita sin haber muerto: Berlusconi y Trump , dos salvapatrias creando molde para no quedarse solos en la satrapía. El telepopulismo que inventó el italiano es escuela. El telepopulismo que copió el americano inventa murallas y asalta capitolios. El italiano preconizó un programa: «sin tetas no hay política y sin mamachichos no hay pueblo teledócil». El americano luce el suyo: «si no la agarras del coño, una nación no se excita ni se te rinde». Berlusconi en su «día de las alabanzas» escandaliza a media Italia con repugnante funeral de estado y Trump quiere un estado a la funerala. El uno se vistió de Garibaldi unificador y el otro se reviste de Napoleón pidiendo loqueros. Es tiempo de salvadores con chispa, esa que enciende mechas para un pueblo fascinado por los fuegos artificiales, es decir, por los artificios que arden. Y mientras, aquí, Vox toma nota con el abascal Santiago queriéndose vestir de apóstol de ¡cierra España! con pacto espúreo. La luz de la democracia titila en apagones y vienen por doquier iluminados con faroles; no quieren perder tiempo y se aprestan a fijar objetivos: derogar lo público y lo social, liberaralizar lo privado y entronizar lo individual. Y seducen desde su altura de magnates.
Como tantas veces en la historia, víctimas de clara delincuencia logran convertirse en verdugos. Del infierno al cielo sin pasar por purgatorio alguno. Y así, cuanto más procesaban a Berlusconi por trampas, estafas o inducción a la prostitución, menos fe popular le restaban; incluso le recrecia. Y cuanto más procesen a Trump, más fuerte le hacen en las encuestas, ¿cómo es posible?, oh maravilla de país de infantilidad tirana para un ladrón de secretos de estado con su mente teñida y sus altaneros aires de totalista instigador. La civilidad ha muerto, ¡viva la incivilidad!, ¡vivan las cadenas! (además de las de televisión), ¡viva la tranca del que trinca!... y para los inmigrantes y refugiados que no logren expulsar o dejen morirse en el mar, ¡pan, palo y catecismo!... Es su biblia.