Diario de León

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Hace días, un grupo de energúmenos han aporreado a una piñata con las facciones de Pedro Sánchez, frente a la sede del PSOE. Un acto de odio iracundo, al amparo de la libertad de expresión. Seguro que los participantes también odian en el campo de fútbol al árbitro, o en el atasco a los otros conductores. Odiar es fácil, basta con poner a trabajar a tu bilis. El joven que hemos visto golpear rabioso el muñeco ¿podría colocar a Cataluña en el mapa? A mí también esta amnistía me provoca rechazo; no como tal medida, pues es constitucional, sino por hacerse a cambio de votos, que ni siquiera obliga a que los amnistiados se comprometan a no volver a delinquir. Dicho esto, qué preocupante tanta agresividad. Un país que ha sufrido una guerra incivil está obligado a comportase ya siempre en civilizado.

No pretendo establecer paralelismos hiperbólicos, pero nuestra guerra civil no llovió del cielo; a mayores de un golpe militar hubo un odio largamente arrastrado. «Odiar no es delito», ha admitido la vicepresidenta Yolanda Diaz, desde lo jurídico. En efecto, pero siembra monstruos. No ha sido este el primer muñeco, aunque con otros rostros. Siempre acciones enfermizas y contagiosas. Que no quepa prohibirlas no nos debe llevar a subestimarlas. Por cierto, Goya plasmó el apacible manteamiento de un muñeco, en su cartón «El pelele», pero también pintó «Duelo a garrotazos», simbólico de nuestra tara autodestructiva.

Alguien odia a la mujer a quien dice amar y la asesina; otro odia a los homosexuales, aquel a los emigrantes; esos a la derecha, aquellos a la izquierda; incluso a los grandes poetas muertos, pues Vox le ha retirado en el Ayuntamiento de Orihuela la subvención al Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández. También hay quienes odian a religiones, ciudades, países… Aun así, no es el sentimiento mayoritario entre los españoles. El rechazo callejero a decisiones del Gobierno es legítimo, pero debe ajustarse al comedimiento, incluso en lo más populachero. Y ahora dime, joven furioso, ¿te dijeron tus padres que las guerras civiles llueven del cielo? En caso de ser así, te mintieron: llueven del infierno del odio. El muñeco que aporreaste eras tú. Algún día te dolerá más a ti.

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