CORNADA DE LOBO
Tres cada día
Cada día se suicidan tres médicos en el mundo, dice un titular de prensa. Noticias así descorazonan mucho por lo que tienen de indicio o síntoma. ¿Cómo es posible que quien está enseñado y obligado a proteger la vida por encima de enfermedades, inclemencias y heridas, pueda desertar de su íntima convicción y juramento?... ¿qué les pasa por la cabeza o qué les vacía la razón a esos tres que se despachan cada día?... ¿cómo es posible que la compasión que dispensan a sus pacientes no les quepa consigo mismos?...Lo primero que se viene a la pregunta, sin embargo, no son las posibles razones o roturas de aguante que puedan estar detrás de esos suicidios, sino si ocurre igual o más o menos en otras profesiones, porque se hará fácil suponer que hay también otros tres casos o más entre camioneros, docentes, policías o periodistas... ¿y se suicidarán también cada día tres políticos, tres jueces, tres curas o tres científicos?... ¿?... en todo caso, que sean médicos los que reinan en esta noticia inquieta algo más. No es lógico que quienes dan vida a otros se la quiten a sí mismos, si es que no se la quitan también a alguno más en el típico arrebato del suicida que antes suicidia a unos cuantos llevándoselos por delante. Pero el silencio del suicida es un grito que desgarra o culpa a quien no supo interpretarlo. Y no queremos saberlo porque todo suicidio es una acusación, un ¡lo juro por mi vida!, y ahí la tira sobre el tapete donde nos la jugamos saltándonos a menudo las reglas. ¿Y qué cifra habrá que poner a los jóvenes y niños que se matan por su mano cada día en este mundo?... tremenda en todo caso; y creciendo gracias a la conectividad del joven inmaduro en redes y lavaderos mentales que desolan y descorazonan a las almas cándidas o confusas: se comparan, se afean, se deprimen y al final se sienten vacíos, sin relaciones sólidas... y ya se sabe: «saco vacío en pie no se tiene». Pero esos médicos han de tener muy sólidas razones. Su suicidio tuvo también criterio médico, fue su solución de salud. Además, viejas religiones lo animan. Y la confusión reina hoy.