CORNADA DE LOBO
De putas va esto
En Bélgica han regularizado anteayer la prostitución reconociendo una realidad social y laboral incontestable que ha de legislarse para evitar males mayores, pero en España los socialistas plantearon su abolición y perseguir a proxenetas o apresar a clientes, aunque al proponerlo al Congreso en mayo sólo les apoyó Coalición Canaria y Ábalos (viva su polla de apollo). Y catacroc. Aun así, siguen en sus trece congresuales y menstruales: ¡¡abolición!!... Coz contra aguijón que camela a la socia Sumar con posturita feminista: ¡Va por uhtede y por uhteda!, rugió un alternative en Sevilla. ¿Abolir?... Piensa, Colás, ¿qué ocurrió siempre que se intentó extinguir el puterío en cualquier tiempo o lugar del planeta? Además, si se contara la cantidad de puteros y putas que hay entre los abolicionistas, sabríamos por qué jamás podrá abolirse este afán, el más antiguo en nuestros genes y negocios. Y porque como ya dijo de los pobres Jesús, también a las putas y magdalenas las tendréis siempre con vosotros. Putas explotadas lo más. O putas por mano propia, libres y hasta bien montadas. La pobreza y el puterío se explican por sí solos, son eternos, lo dice el Rabí.
Quien se diga creyente lo tiene negro por orden de púlpito, pero blanco por orden de su bragueta: putas no, pero sí, trampa vieja. Y quien piense en marxista (de eso va hoy la izquierdina extremada) no negará que los únicos obreros -di obreras- que han conquistado el revolucionario gran objetivo del proletariado, como lo es el ser dueños de los medios de producción, son las prostitutas, ahí van, su cuerpo es su propiedad, su taller, su tajo, su campo de labranza, su medio de producción... En fin, que suenen ya campanillas rojas constatando esta conquista del obrerío (obrería) más viejo del mundo, gran decano de todos los oficios y que sigue en plenas facultades tras muchos siglos sirviendo también de escalera para alcanzar a menudo rangos de dómina, dueña, doña o emperatriz; y al César, cuernos de oro y venda a los ojos. Un tercio de las 100.000 putas que dice la policía que hay en España lo son en su casa. Ni asomo de explotación o trata. Son economía y alivio nacional.