CORNADA DE LOBO
Color cagalera
Mandan los de Pantone que el mocha mouse sea el color del próximo 2025, un marrón que tira a café moka y cacao, a chocolate, color nesquik dirá el goloso, color cagalera dice el que está de vuelta del color melocotón asignado a 2024, melocotonazo en el ojo, melocotón que devoró la riada, desgracias a placer, cruel bisiesto, aún ta tieso, tú. Y ahí viene el marrón. ¿Qué puede anunciar un color así?... Mi sargento Fontún tiraría de la cantinela que se recetaba al que apretaba esfínteres en contorsiones o corría urgido al retrete: «Cagalera fue al cuartel y le dijo al coronel que pusiera la bandera de color de cagalera». Irse patas abajo. ¿Eso pinta 2025? Con pintas lo pintan pintándole bastos a medio mundo; y al otro medio, miedo.
El marrón es el color más huérfano de afectos, sólo le gusta al 1% de la gente, ¡al uno!... Y a todos les cae odioso, morugo, moraco, leche quemada, color otoñal anunciando la muerte pajiza y parda del invierno en nieblas o escarchado. Sin embargo, el sabor cálido y a tierra de los marrones es básico en la paleta de los colores humanos, mmm, chocolaaaaaaate. Y abundante en la naturaleza. Lo asociamos al terrón y la madera con sentimientos de familiaridad, calor y arraigo. O austeridad carmelitana, verdad desnuda y descalzas ellas. O castañas sobre mesa de nogal anciano. Marron glacé, s’il vous plait. Y ríos de hojarasca bulevar abajo. Color guinea de vieja biblioteca y tomos de lomo de cuero, esa biblioteca de luz mortecina donde una vez te gustaste agazapado como en el útero del saber. Y como 1% que soy aquí digo que mis colores van del avellana, siena, gamuza y sepia al canela, café, cacao puro y oso pardo... y en medio, el marrón brillante y bruñido de la silla de montar para que Paco Ibáñez destemple aquel grito albertiano que daba exiliado en París, «galopa, caballo cuatralbo, jinete del pueblo, que la tierra es tuya... a galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar». Pero el marrón mocha mouse de 2025 ¡qué poca gracia o ilusión inspira!... parece sugerir una gran rebanada de hogaza untada de mierda, de mucha mierda... y te dirán ¡es nocilla!... y tragarás... las corrupciones con pan son menos.