FUERA DE JUEGO
El siguiente, porfa
El viernes pasado no fue viernes, 13. Fue lo único que le faltó. Amanecimos pendientes de si llegaba una salida para que Venezuela evitase al sátrapa, torturador, narcotráficante y golpista Maduro. Pero el mundo se ha puesto de perfil, como tantas veces a lo largo de la historia. De esas que luego dicen los libros de historia que no se sabe por qué no se hizo nada. Fue bochornoso oír a nuestro singular paisano José Luis Rodríguez Zapatero defendiendo en la tele, justito en directo, que Maduro es un demócrata porque «ha ganado elecciones». Dudo si desconoce cómo llegó Hitler al poder. Seguro que sabe como acabó todo aquello… Pero aquí los telediarios se abren con dictadores afortunadamente muertos hace medio siglo.
Ese día, el delfín de ZP lanzó su plan para amordazar la Justicia. Ya la llaman la Ley Begoña, para bloquear las acusaciones y que todo quede en manos de la Fiscalía, esa que el mismo Pedro Sánchez dijo que formaba parte de su Gobierno. A la venezolana, intentando evitar que se investiguen las andanzas de los de su entorno. Baste como ejemplo de lo que pretende recortar que los principales casos de corrupción con condenas firmes, de todos los colores, avanzaron gracias a esos «emprendedores» privados.
El viernes fue el día en el que supimos que los que cobran lo mínimo, el SMI, pagarán por primera vez impuesto de la renta. Y en el que se atentó contra lo más sagrado, el fútbol, con una iniciativa sin precedentes para puentear sus normas y salvar a un Barça al borde del abismo por no cumplir las normas económicas. Hablando de sagrado, también ese día supimos que el flamante jefe del PSCyL irá a un juzgado citado por los ofendiditos. Seguimos sin conocer la multa por ir sentado en un sillón sobre un coche, a pesar de que la Guardia Civil suele peinar internet y sus vídeos, y aquí el autor ya confesó al verse forzado a pedir perdón.
Todo tiene un tufo bananero, y los afines de Maduro aquí ni se han ocultado. El golpismo propio parece que sí les vale.
Ese día, el inminente inquilino de la Casa Blanca nos confirmó sus ansias territoriales. Su egocentrismo no aventura nada bueno para una Europa anquilosada en su buenismo utópico mientras el resto anda a otra cosa muyyyyyy distinta. La próxima edición de los Goyas nos dirá como es habitual a qué estamos por aquí.... Este 2025 parece dispuesto a cumplir su consabida rima con la civilización democrática mundial. Es para bajarse en marcha y pedir que pase el siguiente…