Diario de León

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Las denominaciones de las cosas y de los sitios ocasionan curiosos cambios, según avanzan las generaciones. Estos días, en mi ciudad natal (Ponferrada), se referían a lo que fue la casa de los maestros de la calle Ancha como la antigua sede de la Policía Municipal. Quizá me falle la memoria, pero allí, creo que pocos años pasaron los agentes. En aquella calle, entonces denominada Queipo de Llano, fui yo a parvulitos, justo en esos bajos. El edificio formaba parte del colegio Campo de la Cruz, y aún se ven en la fachada las formas de las viejas aulas, la de chicas a la derecha y la de chicos a la izquierda. Avanzaban los años 70 y fue el único año que estuvimos separados. Después subimos al edificio aledaño para ir «con los mayores».

Para mi antigua clase se anuncia ahora una lluvia de millones. Creo que es algo que se podría calificar de histórico, por tratarse de la primera ocasión en la que en la capital del Bierzo y, por extensión en casi toda la comarca, se promueve la creación de un centro de impulso tecnológico.

Con tanto lamerse las heridas por lo perdido, y con las viejas instalaciones de Endesa al pairo entre festivales de flamenco, mítines y muestras «culturetas» junto a proyectos que no terminan de llegar para el cráter dejado en Cubillos, se echa en falta un poquito de audacia y de ganas. Lo que fue aquel gigante energético se apagó, y las oficinas que ocupaban decenas y decenas de personas, para dirigir toda la producción energética del noroeste de España, pudieron ser un lugar idóneo para acoger un vivero de empresas tecnológicas, esas que sí crean empleo de calidad y oportunidades de futuro, como se ha probado en León con el Incibe o el Parque Tecnológico. Pero allí, a la histórica y vieja Compostilla I, ni siquiera llegó aquello que en su día se denominó Museo Nacional de la Energía.

El Ayuntamiento de Ponferrada tiene por delante un gran reto. Supondría dar un salto al siglo XXI, en una ciudad y una comarca a la que no llega con mejorarle las carreteras para que los últimos camiones de mudanzas circulen mejor para vaciar los pueblos. Ni tampoco con recolocar baldosas y mejorar caminos rurales. Hace falta crear motores que generen oportunidades.

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