CORNADA DE LOBO
Leones de bote
Ese socio del salteador Aldama, trincón como él en el pastelazo de los hidrocarburos y que además es un escopetero grandón y falampos (con intereses cinegéticos en esta montaña leonesa), se hizo una foto con un león abatido en África tal como le gusta al típico arcabucero cretino y paleto con su rifle enhiesto apoyado en la cadera y mirando con orgullo palurdo a cámara como quien dice a la gloria futura y al salón de su casoplón, empeñado en abarrotarlo de trofeos, exultante él y cobarde triunfador, porque ese león era de los que se cazan en cercado, león de granja que crían para que lo cace después el nuevo rico tripón largando pasta indecente, esa pasta que hizo suya estafando antes al fisco y a la patria que luce con banderita en su muñeca, lo mismo que el Aldama se agenció una medallita de la Guardia Civil como quien compra una patente de corso.
A esos leones se les llama «canned lion», león enlatado, y en castizo «león de bote». En Sudáfrica son inmenso negocio. Los crían en granjas con finca grande y los que no van al infame cazadero se sacrifican y exportan los huesos que los chinos pagan a cojón de mico. Se estima que en esas granjas están en cautividad no menos de 6.000 leones. Y la población de leones salvajes que hace treinta años era de 4.500 es hoy de sólo 2.000 porque el furtivismo sabe también vender huesos.
Pero ese socio tiene su historia leonesa en un pueblo «de cuyo nombre no quiero acordarme», a cuya subasta de caza concurrió con administrador testaferro (también imputado) ofreciendo una cantidad desproporcionada por cinco años y depositando una fianza de 250.000 euros de los que la junta vecinal ha ido cobrando anualidades, aunque siendo aval no pueda tocarse. Y además sin iva. La adjudicación de ese coto está recurrida en contencioso. Y ahora, como el juez del fraude de los hidrocarburos sepa de este depósito, podría reclamárselo a la junta vecinal en concepto de responsabilidad civil y a lo peor la desmedida ambición de esa gente les mete en un problemón picudo. ¡Cielosanto, cuánto delincuente y hortera pegatiros atrae la caza!...