AL TRASLUZ
La voz cantante
En casa, seguimos discrepando acerca de cuáles son los deportes olímpicos: según me insiste Marta, caminar hasta patatas Blas no lo es, si vives en esa misma calle. Por si fuese una indirecta sobre mis capacidades deportivas, decidí acompañarla en su caminata con el grupo de mayores que organiza la Fundación Manuel Martínez, para el Ayuntamiento, con el patrocinio de Aguas de León. ¿Quién dijo miedo? Sin embargo, un imprevisto menor hizo que me fuese a caminar sin ella. En la puerta me espetó: «Ni se te ocurra cantarles… que se amotinan». Argumenté: «A todo mayor le gustan los cuplés». Pero, por si acaso, dejé en casa la voz cantante. En casi dos horas de plácida caminata urbana, bordeando el río, me he quitado dos décadas de encima. «Cuidadín, Aguirre, con los rejuvenecimientos repentinos, a ver si tiene que hacer de nuevo la mili», habrá saltado mi lectora centenaria. Ya, quizá todos tengamos que volver pronto a hacerla, tal como está el panorama internacional. Caminemos, pues, mientras podamos, ¡hay tanta gente buena con la que dar un grato paseo, sean viejos amigos o destinados a serlo!
Repetiré la experiencia andarina, sin duda. Es más, cuando Manolo Martínez y Dani Pérez organicen caminatas al espacio exterior me apuntaré el primero. «Pero sin cantar, que un motín de astronautas tiene mucho peligro», me advierte Marta. Vale, lo capto. Además, ufff, no sabría volver andando desde allá arriba. Ella es mi brújula.
Esta actividad municipal será un gran éxito, no solo porque es necesaria —en términos de salud ciudadana— y por estar muy bien pergeñada desde el conocimiento técnico que tienen nuestros dos atletas, también por profundamente humana… y a la vez sencilla. Se quedaron sin mi repertorio canoro, ya lo siento. Eso sí, en la próxima caminata no se libran de que les cante La Corte del Faraón. ¡Tampoco me van a tirar al Bernesga! Luego, ya en casa fui sometido a un interrogatorio policial y aproveché para añadir a la grata verdad —me lo pasé bomba— algunos pequeños toques de mi cosecha, pues realmente no vimos un pulpo gigante, ni superManolo nos salvó de un ataque de zombis… Ah, prevejez… y que nos dures. Dicho esto, juglar de columnas que no canta, algo tiene en la garganta.