nubes y claros

María J. Muñiz

El vino tiene tufo a vaca

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Las medidas vienen al retortero de los aranceles de Trump, que a parte de revolucionarlo todo van a convertirse en la mejor excusa para acelerar decisiones que habría que haber sumado a la mochila de la impopularidad de la gestión propia. El desvarío del presidente USA arrasa con todo, y permite colocar en el debate público generalidades que afectan a la raíz del micro entramado empresarial de sectores locales.

Ahí está el vino. Un mercado que hace años vive la dicotomía de un consumo a la baja y una oferta al alza. Una sobreoferta que pelea en la miríada de certámenes y puntuaciones en las que posicionar publicitariamente tal cantidad de productores y marcas que el bebedor se marea antes de abrir cualquier botella.

Un empeño en el que las dos denominaciones de origen de la provincia, Bierzo y León, se han empleado a fondo en los últimos años. Modernización de explotaciones y marketing, recuperación de variedades autóctonas, afinar las peculiaridades de cada uva local para adaptarse a los gustos del mercado... Todas las exportaciones de vinos de la provincia a EE UU el año pasado no alcanzan los 3 millones de euros, con tendencia a la baja. Pero es en este contexto en el que la UE lanza un plan para reducir la ‘superproducción’ vinícola de sus países, en relación con la demanda existente.

Bruselas ha presentado un plan que permite a las autoridades locales frenar las autorizaciones para nuevas plantaciones, y que ampara también la eliminación de las sanciones a quienes tienen derechos de producción y renuncien a vendimiar.

La historia que se dibuja para el vino huele a vaca. Hace unas décadas la UE incentivó el abandono de las explotaciones de leche porque era excedentaria, y sembró así de subvenciones el camino a la perdición y el vacío de los ganaderos leoneses. Para comprar después leche de fuera.

Ahora se incentiva el abandono de plantación de viñedos, de los que viven millares de familias leonesas. Y con cuyos impuestos se sustentan no pocos ayuntamientos, y los demandados servicios que financian. La cuestión pilla de nuevo al campo leonés con el pie cambiado.