PANORAMA
Paisanuco, ¿qué has hecho?
Conozco desde hace tiempo a mi paisano Miguel Ángel Revilla. Para lo bueno, porque el personaje tiene su gracia, y para lo malo, porque a veces lo que hace —a mí me engañó en una información que me causó disgustos— no tiene ninguna gracia. Denigrar, con el tono en el que ha denigrado durante años, a un exjefe del Estado a quien tanto veneró, peloteó y hasta le puso como protagonista de portada en un libro suyo, me parece excesivo en alguien que ha tenido una tal representación institucional: ni siquiera desde la izquierda republicana radical se ha vejado tanto a Juan Carlos I. Otra cosa muy diferente es...
Otra cosa muy diferente es que el llamado emérito, que sin duda ha tenido meteduras de pata —vamos a llamarlo piadosamente así—, y de mano, muy notables a lo largo de una trayectoria de cuarenta años, en los que no obstante creo que ha primado lo positivo sobre lo negativo, no se haya equivocado gravemente al demandar por calumnias a Revilla. No sé si quien le ha aconsejado dar tal paso ha sido su abogada o un mal amigo. A Revilla el lenguaraz le ha faltado tiempo para comparar a Juan Carlos con Le Pen y qué sé yo cuántas otras barbaridades pronunciadas este miércoles desde la sede cántabra del PRC, el partido que ‘Revilluca’ fundó y nutrió. Y yo creo que una figura pública, por muy chistosa que quiera ser para vender sus libros y su imagen, jamás puede caer ni en la sal gorda ni en la chabacanería a la hora de la crítica, que es ciencia muy legítima, por cierto, pero bien entendida.
Creo que los españoles tenemos derecho a defender nuestro honor, como tenemos que defender con fiereza la libertad de expresión, siempre que ambos estén, repito, bien entendidos. Repudiaré toda mi vida la calumnia y esa manera tan sutil que tenemos en este país de difamar como no difamando: «¿fulano? Es buena persona, pero ya sabes, uff, fulano...». Decía Rubalcaba que en España sabemos enterrar muy bien a nuestros muertos; pero yo añado que sabemos lapidar mejor a los vivos, sobre todo si los hemos adulado cuando mandaban.
Supongo que Revilla ganará este caso y la demanda contra él quedará en nada. Solo espero que todo esto no sirva para llevarle a aún más programas de basura televisiva. Y cuánto lamento que en mi país todo el mundo hable de estas cosas, mucho más ‘interesantes’, o morbosas, que importantes. O del libro de Bretón, o qué sé yo de cuánta bobada, precisamente los mismos días en los que un botarate enloquecido, que se ha convertido en el hombre más poderoso y arbitrario del mundo, tenía a todo el planeta en vilo, jugando con nuestro futuro y el de nuestros hijos. Eso es lo que debería preocuparnos, mucho más que las cosas del publicista de las anchoas. Y que las cosas del emérito, claro.