cuarto creciente

Carlos Fidalgo

Intoxicados de malas noticias

Creado:

Actualizado:

«La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento», decía Bob Dylan cuando en Blowin’ in the wind, el himno de la canción protesta en los años sesenta, se preguntaba cuántas veces puede un hombre girar la cabeza y fingir que simplemente no ve lo que pasa.

Esta última cita encabeza el libro donde la periodista Dolores Conquero se pregunta cuántas malas noticias puede soportar una persona antes de apagar la televisión, o dejar el móvil, o cerrar las páginas de un periódico si es de esos lectores que todavía se informan en papel. El libro se titula El dolor de los otros, ha ganado el premio de ensayo Cuadernos del Laberinto de Pensamiento, y en cien páginas traza un recorrido por la forma en la que nos han contado las guerras y las catástrofes. Y cómo lo hemos asimiliado, desde la empatía a la inacción, narcotizados por el exceso de información. Es el fenómeno que algún experto ha llamado ‘infoxicación’.

Perdido el monopolio informativo por los medios tradicionales, la infoxicación no es ninguna broma, aunque estos días parezca un chiste que un editor italiano se haya inventado una identidad, la del sabio chino Jianwei Xun, para esconder sus charlas con dos inteligencias artificiales y poner en circulación otro neologismo parecido; el término ‘hipnocracia’, que explicaría cómo el control social se ejerce hoy sin censurar la verdad, solo multiplicando las narrativas.

Conquero sí es una mujer real. Y ahora que parece que nos hemos instalado en una crisis permanente y pasamos de la pandemia a las guerras de Gaza y de Ucrania, el pulso por los aranceles, el cambio climático y el temor a la inteligencia artificial, se agradece que alguien de carne y hueso nos platée una solución. En esta época del periodismo convertido en espectáculo, donde más que nunca solo las malas noticias son noticias, es hora de que dosifiquemos el tiempo que dedicamos a informanos y seleccionemos quién nos cuenta lo que pasa. Solo así el buen periodismo volverá a movernos a la acción y no a mirar para otro lado.