CANTO RODADO
Tiempos tormentosos
Detalle de 'New York' de María Teresa Morán Encinas.
Tejer es un acto de resistencia. Esta frase la escuché hace poco tiempo a una ingeniera de telecomunicaciones que ha pasado los dos últimos años tejiendo bits en un telar de alto lizo en la Escuela de Arte. En realidad el proyecto era de 150 horas, pero todo lo aprendido en los dos cursos de Arte Textil en este centro leonés se plasmó en ese tapiz que dibuja en azules tejidos y blancos sin tejer el nombre de la empresa leonesa Xeridia, a la que está vinculada familiar y profesionalmente.
Junto a Ana Santos Pintor, presentó su trabajo de fin de grado María Teresa Morán Encinas, una trilogía textil en la que ha bordado y estampado su visión de Nueva York. Un sueño infantil que cumple en la edad adulta a base de mucha resistencia y resiliencia.
Salpicado de guiños literarios, musicales, cinematográficos y personales —la Pitti House es un canto a toda su vida— , en una de las ventanas de los rascacielos bordó el título de una canción de Etta James. Stormy Wheather, Tiempo tormentoso.
La canción hace juego con esta primavera lluviosa heredera de un invierno lluvioso. Y con los tiempos políticos y sociales que nos toca vivir. «Continúa lloviendo todo el tiempo. Oh, sí la vida está vacía. Oscuridad y miseria en todos lados. Tiempo tormentoso, tiempo tormentoso», dice la letra del clásico del jazz.
Las dos creadoras nos transmitieron su pasión por el arte y la artesanía textil, si es que no son ambas la misma cosa. Nos mostraron sus vínculos y habilidades con ese hermoso lenguaje que se teje con los dedos o con hilo y aguja y es tan antiguo como la humanidad. El tejido nace con la necesidad de vestirse y crece con la intención de elevarlo a símbolo, como hemos visto estos días con la elección del papa León XIV y la simbología de su indumentaria.
Un Papa continuador de Francisco dentro de un orden, como dejó ver al recuperar la muceta roja y la estola dorada a las que renunció su antecesor, que anunció su ‘revolución’ con una túnica blanca.
El arte textil se ha usado desde las culturas antiguas para transmitir información. Los quipus incas recogían información sobre censos, impuestos y transacciones con nudos de diferentes colores y posiciones. Las madres argentinas de la Plaza de Mayo bordaron los nombres de sus hijos e hijas desaparecidos en los pañuelos con los que se manifestaban silenciosamente, como recuerda Clare Hunter en su libro Hilos de vida. Este fue uno de los actos de resistencia que más repercusión internacional dio a la causa de los desaparecidos de la dictadura. Con una estrella de cinco puntas señalaron los nazis a los judíos, o un triángulo azul, cuando se trataba de españoles... Las mujeres a las que la Iglesia católica niega aún su presencia en los espacios de más poder ‘ocuparon’ el altar sagrado con los textiles que bordaban o las joyas que donaban, como ha visto Therese Martin en las infantas y reinas leonesas. La resistencia continúa en manos de las mujeres en todo el mundo.