No hay con quién
Corren vientos ardientes de desierto moral que incendian las cabezas y el pensamiento del pueblo donde la confianza se hace cenizas y, al igual que aquella pintada de gran tapia en el Buenos Aires del corralito, en no pocas frentes vemos escrito «La esperanza es lo último que se... perdió». La desmoralización agosta horizontes. Las evidencias de la corrupción más cruda y cutre (pero ¡qué cutre!) esparcidas en noticias y alborotos por el caso socialista de koldos, ábalos y cerdanes lleva a un pueblo atónito e insultado a una conclusión terrible: «No hay con quién»... porque no están los populares para mostrarse tan perplejos y furiosos escandalizándose con mafias en el ojo ajeno y acusando a un partido de organización criminal en su sede de Ferraz cuando las paredes de Génova 13 siguen repitiendo tantos ecos podridos con un larguísimo rosario de nombres propios palagando sus misterios dolorosos. Y como no debe tratarse aquí de un «¡y tú, más!» que busque plantear un empate en el fiel de la balanza, la pregunta obligada para restituir alguna esperanza a los desengañados ciudadanos será ¿hay quién menos?... ¿habrá un con quién para que el pueblo pueda confiar en que aún cabe un mañana algo más decente sin olvidar que la corrupción, tan inherente a la condición humana, jamás nos la sacudiremos de encima?... Sin duda. Hay gente honrada. Cómo no. ¿Quién no conoce al menos a dos intachables? Rescátenlos. Hay gente preparada y altruista que aún se gobierna por los tres grandes principios que inspiraron el Derecho Romano (insistamos en ello): Vivir honestamente... no dañar al otro... y dar a cada uno lo suyo. Y aunque se hayan visto decepcionados, espantados o expulsados de una política torticera o marrana y por centros de poder donde gobierna el dinero y la codicia, es urgente convocarles al compromiso, motivarles y demostrarles que hay razón para intentarlo y corregir las mareas corsarias que tanto nos anegan aunque, claro está, también los partidos habrán de ser radicales en depurar sus filas de tanto okupa, mediocre, inepto, lameculos y manos largas que logra en ellos fácil colocación y rentable empresa.