Diario de León

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Heridos por la apelación al inconsciente de la mano abierta asomada por la ventanilla del coche con la que BMW duplicó sus ventas en apenas seis años, los responsables de la Junta se han lanzado a bautizar una nueva iniciativa como «red de carreteras escénicas». No se emocionen. El envoltorio esconde la creación de tres miradores en la zona de Picos de Europa con los que cebar a los adictos a fotografiarse en el mismo sitio que todos, con el mismo gesto que los demás y, gracias al móvil, retocados con los filtros en los que esconde que, en realidad, no quieren ser ellos mismos, sino parecerse a todos los demás. El empeño se solucionaría con unas fotografías bien impresas, el recorte de los bordes para asomar la cabeza y un poco de cartelería de gran formato delante de un fondo neutro, en medio de cualquier pasillo de centro comercial, sin joder con el trasiego de cosmopaletos que asedian a los vecinos de los pueblos. Pero, en un alarde, el departamento del leonés Suárez-Quiñones anuncia que se complementará con una app y una web en las que exhibir el plano de estas «infraestructuras turísticas singulares» con la que abunda en la estrategia de convertir a León en un parque temático de la naturaleza, para fines de semana y fiestas.

El error de concepto como publicistas se entiende. Acostumbrados a los BMW, los ideólogos del plan obvian que, en la zona se censan más Land Rover, furgonetas C15 y Lada Niva de esos veteranos que convalidan al conductor para trabajar en un taller mejor que una FP de grado medio. Las tartanas de asientos abatibles ofrecen más fiabilidad para llevar la herramienta, arrimar alpacas e, incluso, cargar el gocho, los conejos o las gallinas si la feria o la venta no queda muy lejos. Estos vehículos se acoplan mejor a esa red de carreteras escénicas en las que, entre mirador y mirador, se juega uno los amortiguadores o la vida, a la espera de que la Junta cumpla con las inversiones prometidas, cuando serpentea Tarna arriba para arrojarse por Las Señales, atraviesa Monteviejo o Pando o se acerca a Burón a ver dónde quedó el dinero para recuperar el Palacio de los Allende. Pueden escoger. Apenas se libra una de estas vías que los vecinos de la montaña necesitan a diario. A ellos también les gusta conducir.

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