Diario de León

Creado:

Actualizado:

Admirole a un cazurrés

ver que con rústica ciencia

hay un lugar en Palencia

donde se nombra al revés,

pues cosa admirable es

fue haya allí Cooperativa

nacida a la fe positiva,

pero mostrando el envés

al proponer plomo en paño

llamándose «El Desengaño»,

y fundada en el 63.

El pueblo de esta cooperativa que rotula así con letras gigantes sus naves es Autilla del Pino, no lejos de la capital palentina, aupado en un cerro peñascoso desde el que se contempla una planicie infinita y cerealista de pura horizontalidad terracampina, paisaje que a cualquiera impresiona. A la vista de su iglesia de poderosa torre herreriana de piedra se alza la cooperativa y es lógico preguntarse qué pasó por la cabeza de sus fundadores para ponerle un nombre tan insólito y desconcertante, «El Desengaño», que de primeras parece sugerir la decepción o un lamentar, aunque los tiros les fueron sin duda por lo que el desengaño tiene de descubrimiento y redención, pues en estas tierras —donde el individualismo es ley vieja y empobrecedora— la cooperación se les apareció salvadora contra el engaño del liberalismo egoísta. Lo viene a sugerir una famosa escultura del siglo XVII de Giuseppe Sanmartino llamada «il Disenganno» que representa a un hombre liberándose de una red que significa la ilusión o el engaño. También el Veronés tiene una pintura con este hombre, pero ahí habla del amor. Y lo mismo que hubo en Lugo una relojería llamada «El Desengaño», también conocí en Riocorvo, pueblo cántabro contiguo a Caldas de Besaya, una tienda con este nombre y junto a su rótulo resistía al tiempo una estampa del Caudillo y su ¡Viva Franco! de las hechas en la guerra con plantilla y brea. Corría el 1969 y no me explicaba que perviviera en aquella fachada el casorio de esos dos mensajes. ¿Y no convendría hoy subtitular con «El Desengaño» tantas siglas políticas, un plan agrario europeo y otro autonómico, un palacio de congresos, una promesa fiscal?... sobra donde elegir... Y desengañarse es bueno.

tracking