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Viendo cómo León puede llenar tanto la boca de gentes y gentes que claman, pregonan glorias históricas o identitarias, se exaltan, describen males o denuncian la derrota en que anda esta tierra, no se explica uno que persista la desgracia sin ver salida o luces teniendo tantos paladines, expertos, patriotas y redentores hablando de despoblación, expolios, agravios, abandonos, flaquezas y humillaciones. Y se montan institutos, mesas, comisiones, jornadas, debates y movidas para analizar el mal (que si no mejora es que tampoco es de ahora). Tanta corte de analistas y galenos rodeando al enfermo parece remitirnos a aquella zarzuela grotesca y algo apayasada de Ruperto Chapí con letra de nuestro genial vecino de Lena, Vital Aza, «El rey que rabió», cuando cantan a coro: Con la lengua fuera, torva la mirada, húmedo el hocico, débiles las patas, muy caído el rabo, las orejas gachas… todos estos signos prueba son de rabia; pero al mismo tiempo bien pueden probar que el perro está cansado de tanto andar […] Para hacer la prueba que es más necesaria, agua le pusimos en una jofaina y él se fue gruñendo sin probar el agua. Todos estos signos pruebas son de rabia... pero al mismo tiempo signos son, tal vez, de que el animalito no tiene sed. Y de esta opinión nadie nos sacará, ¡el perro está rabioso!... ¡o no lo está!... Y ahí va León como perro mordiendo correa y ladrando a la luna vestida de sursum corda. Viene de lejos la cosa. Al final de los 80, Zapatero pilló por el rabo idea ajena y convocó un «Pacto por León» al que todos se apuntaron, ¡arrímate a la foto! y de ahí no se pasó; «la cosa quedó en lo hablado como en la escuela de Mora». En lo mismo reincidió la cacareada «Mesa por León» de hace poco que nunca pasó de gallinero y palangana. Y en esa línea tiró hace días el acto «León nos necesita» con pompa de auditorio y Revilla de estrellita. Integrantes y organizadores (Unidad Leonesa y Estudios Leoneses) celebraron antes una comida en la Colegiata sirviéndose ahí ¡¡vino de Rioja!!, o sea, luciendo patria y coherencia, pues aquí no lo hay... o lo hacen vinagre con el que se escabecha lo muerto y lo que se «caza», podría pensar Pradatope.