Creado:

Actualizado:

A este viejo León que otea su futuro a veces la cuenta de la vieja le rompe las costuras de la razón, y proyectos importantes se van por el mismo desagüe que evacúa millones en otras ideas de cuestionable necesidad.

En la primera categoría, en dura pugna con otros muchos abandonos, la burla de la presunta imposibilidad de que el tren de Feve llegue donde siempre y cumpla su función de cremallera poblacional y económica de la montaña. La soberbia del Gobierno en la solución impuesta (sin excusar la inoperancia anterior de otros partidos) ha acabado por desinflar a alcaldes de toda sigla, que más allá de la protesta política parecen no encontrar resquicio por el que conseguir que el tren llegue al centro de la capital.

Se argumenta presupuesto incalcanzable, además de imposibilidad de utilizar vagones de gasoil, lo que en este país puntero en transición ecológica hasta el punto de desmantelar las minas de carbón de un plumazo, y con una UE volcada millonariamente en favorecer el tránsito al transporte limpio, no parecería obstáculo insalvable.

En lo de las cuentas, echadas así con los dedos: llevar los trenes a Padre Isla costaría 36 millones (20 de ellos de los vagones). Adif recaudará 40 millones de la venta de 150 pisos en los terrenos recalificados de la estación de Feve, lo que le da un beneficio de 25 millones tras destinar 15 a la urbanización. Es decir, la obra le costaría 11 millones. Si se le restan los dos millones que va a gastar en asfaltar los raíles y comprar un bus eléctrico, la cosa quedaría en un coste de 9 millones.

Enfrente el Ayuntamiento de León estudia la viabilidad de una piscina olímpica que costará 10,4 millones, proyecto impuesto por UPL para sostener a los socialistas. Ni Gobierno ni Junta han querido saber nada del pretencioso zambullido, así que se dará la concesión a una empresa privada por 25 años, en los que además garantizará la rentabilidad con una aportación pública de no menos de medio millón de euros al año. Eso mientras las piscinas municipales, en las que chapotea el paisanaje local, ven cómo se desmoronan sus instalaciones y se apelotonan los nadadores en las aguas disponibles.

Independientemente de la administración que sea, y sin entrar en más profundidades: faltan 9 millones para que llegue Feve pero sobran 10 para nadar olímpicamente. ¿Nos cuadra?