Diario de León

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Hasta ahora, nunca coincidieron las risotadas en el ambiente con las gotas que salpican los pies, dadas en llamar lluvia de forma burlona. Mentira, porque no llueve. Ni sabemos por qué se ríen ni los motivos por los que nos salpican; el Gobierno se descojona con los euros que no llegan para estirar el tren a Matallana y señor presidente salpica, al exaltar la catenaria. El Gobierno salpica al desviar aviones con un ILS de la reposición de Top Gun en el Pasaje y el señor secretario carcajea al negar vuelos en espiral, tocata y fuga en el radar. Me troncho o te empapo las chirucas, niño. Todavía está sin explicar cómo rescató el tipo de ahí abajo la caída libre de Villaniebla y aquí no son capaces de excusarse con el estudio de la terminal de mercancías y el tejido económico local. Los del proletariado, y famélica legión, ahí, con velas al capitalismo. Se acerca el apocalipsis cuando no saben si reír o salpicarnos. Entonces, colapsa el discurso. No es el relato, idiota. Es la narrativa. Hasta que se canse la UPL de sujetar la vela, y les quite el chupa chups, y el gobierno de los Guzmanes se ajuste a la realidad de la representación municipal; y once y tres, catorce, que son más que diez, alarde de Díez y Díez en pleno absolutismo y viajes a México. Ni se lo habrán planteado, pero lo contrario es empujar la mula fuera de la noria, y dar vueltas a lo bobo y no sacar agua a las urnas, que es cuando hace falta el pozo. Que la gente no es boba, aunque se deje calar los pinreles, y a ver quién va a elecciones en esta tierra, la leonesa, no la que invocaban los de los cinco autocares de Valladolid por la avenida de José Antonio y General Sanjurjo con la tonada de los pinares y el encinar y la jota castellana de los incendios que se apagan en invierno, con los amigotes de Cerdán y Ábalos, con lo que fue Ábalos en aquel CRC de León que remató don José Pepiño Blanco, al que solo le faltaron las gárgolas para ser catedral y tablas para ser Sinaí con los mandamientos de un pacto que fue charlotada. Si, como leonesa, no se siente burlada, tiene dos problemas; lo verán en el colofón de estos años de sanchismo en León: el PSOE quiere que chupemos, pero la piruleta se la dio la UPL.

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