Diario de León

Creado:

Actualizado:

Una persona que ampara su vida bajo el paraguas de una encina es un fracaso colosal de la sociedad; una persona que se envuelve bajo la cubierta perenne es intuitiva, guiada por la supervivencia que mejora la especie; los estudiosos que ensalzan la capacidad de la copa de la encina para crear un ecosistema a sus pies no piensan en una sala de estar, ni estancia de dos por dos, que junta cocina, sofá y camastro para proyectar sueños. Hace meses, se advirtió que entre la media docena de encinas que prendieron en el arrabal que escolta la ribera del Bernesga había un quinto pasajero, que encontró sombra para el resuello que le arrebató el destino, o tal vez un funcionario de esos que guardan rabiosos los mandatos de Bruselas que no votó nadie; a veces, quedan pocas salidas más cuando un burócrata te coge cuesta abajo hasta arrollarte; un chaval agricultor y aragonés, por ejemplo, optó por quitarse del medio. A veces, la encina es puerto en la tempestad; un hombro en el que recostar la pena. Anoche, una esponja que bebe la borrasca implacable del invierno, contra la idea de que quien cuando llueve se cubre de hoja, dos veces se moja. La vida en una encina es caldo de plataforma digital de serie de héroe de la resistencia a la metralla que hemos permitido convertir las relaciones con el poder, que nos usa de combustible para sus caprichos, y sus comisiones, y sus incentivos por multa. Pero cómo no sé a cuántos telediarios estoy de acabar al raso, bajo el saliente del tejado a cuatro aguas que cubre un ramaje lanceolado y correoso, impermeable, en una encina anónima, sola y aislada del encinar, prefiero reservar su historia y, a la vez, ser celoso de la mía. Mientras me llega la hora, confío en poder ofrecer algo más que pasar por delante las mañanas de helada o tras las noches cabronas de diluvio a ver si fue capaz de superar otra prueba consagrada a los condenados a muerte fuera del rebaño. Si veo que bulle, bajo esa coraza de saco de esquimal que recubre la fortaleza de la valentía interior de quien resiste, me reconcilio con el mundo, aunque sea sólo por ese empeño que tienen los que creen débiles en aguantar como titanes.

tracking