LEÓN EN VERSO
Con flores a Guardiola
Ya se tomó Juan el Evangelista la molestia de advertir de los tibios, en esa profecía que le imputa el Nuevo Testamento, con la sutileza propia de los gabinetes de prensa socialistas que dejó claro lo que el todopoderoso piensa de los que no sabes si están medio crudos o medio cocidos. Pudo ser la primera referencia a la tribu que por sí misma forma una banda de hijos de la gran putísima capaces de hacer juego de niños el fuego amigo, o envolver en papel de regalo a una serpiente de cascabel. Conviene no confundir tibios y mansos; Dios no lo haría. La conversación con un tibio acaba antes de empezar, mientras los teóricos de la comunicación forraron de etiquetas al bajo reactivo, con lo fácil que hubiera sido remitir las tesis doctorales al Apocalipsis 3, 15-16, en un ensayo fascinante sobre la condición humana y las contradicciones que se zampa a la vez que cabalga por la orilla. Por las fechas que se aproximan, podréis engañar a los votantes, pero a Dios no lo estafáis, con vuestra cara de monos en los carteles, el sermón para funerales, la disposición a cobrar por hacer lo contrario de lo prometido, añade subyacente el mensaje divino. El pesoe y el pepé, la misma mierda es, ensayan coros a tres voces al calentar las urnas para templar la frialdad de los contribuyentes, que tiritan bajo el calor cruzado de los impuestos. También Vox sube por culpa de los tibios, si acaso a estas alturas el PP ignora que no le va a votar ni Cristo por hacer lo mismo que el PSOE, mientras se recetan homilías en el que te vomitaré de mi boca, por cuanto no eres frío ni caliente, es literal. Porque tú dices: Yo soy rico... y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo, avanza el epílogo bíblico, anillo al dedo en este prólogo electoral. Patrona de la tibieza, sale en vídeo Von der Leyen mientras se lava las manos sin desvelar si le hará una cesárea a una yegua o le cortará el cuello al yegüero. Faltaba UPL, hasta la patada al caldero al pedir más tropa en las oficinas de la Junta. Como que les pareciera poco lo que soportan los leoneses a diario en el frente de batalla. Del agua tibia, al agua turbia en un santiamén. Sobran Guardiolas.