FUERA DE JUEGO
A Puente se lo come el lobo
La tragedia ferroviaria de Córdoba ha enviado a vía muerta a Zapatero, que ganaba cada día un poco más de espacio en los noticiarios. Pero quizá sea un buen momento para recordar su mítica referencia a la ‘champions’ de la economía en la que jugaba España durante su estancia en La Moncloa. Todo se derrumbaba a su alrededor, pero seguía firme en un keynesianismo gastador que abrió una cicatriz que aún paga el país, quizá incluso sin recuperar su sector de la construcción. Aquel sobrado gafe, de soberbia y manipulación máxima, quizá no haya encontrado parangón hasta las recientes palabras del ministro de Transportes, Óscar Puente, aludiendo a la ‘época dorada’ del tren en España. Incluso se vino arriba y se fue a comprar convoyes más rápidos, capaces de alcanzar los 350 kilómetros por hora. Sin escuchar a los expertos y a los maquinistas, que alertaban de los crecientes problemas en las infraestructuras, y más concretamente en las vías. Le alertaron, por activa y por pasiva, de la llegada del lobo, pero él ya se sabe que tiene otras aficiones marcadas más por la prodigalidad verbal, para evitar expresiones más propias de sus habituales acciones, al estilo de los callejones madrileños de la época de Alatriste.
En esta columna sería imposible hacer un hueco a un mínimo repaso a los incidentes constantes que sufren los trenes, en León y en incontables lugares de España. Ni para recontar tramos de autovías, y qué decir de las viejas nacionales, en pésimas condiciones, que ponen en riesgo cada día a los conductores. Basta un repaso por la A-6 —por ejemplo en Astorga—, una de las radiales de España que da servicio a todo el noroeste, para sentir una mezcla de ira y vergüenza.
El hecho de que ayer se frenaran trenes AVE y se pararan los cercanías en Cataluña prueba que nadie se atreve a garantizar que esto no es un puro desastre. Quizá se disfruta más cortando cintas de inauguración —entre peaje y peaje pagado a catalanes y vascos— que gastando en el imprescindible mantenimiento de las cosas. Algunos evitan este fleco del asunto. Tras la dana valenciana había una obra nunca hecha para controlar un barranco, que más pronto que tarde iba a llevarse todo por delante.
Pero esa factura no es de Puente, el que difundió una auditoría que descartaba irregularidades en su ministerio. Donde campaba el clan Ábalos. Puente, sí, el que juega la ‘champions’ de pedir dimisiones...