Jesus F.Salvadores

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El primer hecho relevante de la organización agraria Asaja, que acaba de cumplir cuarenta años en la provincia de León, que se publicó en un medio de comunicación, consistió en una manifestación por las calles de la capital, interrumpiendo el tráfico con vehículos particulares, que fue portada en el Diario de León del sábado 15 de marzo de 1986. Era una manifestación «preventiva» ante las consecuencias que se temían por nuestra inminente entrada en la Comunidad Económica Europea. Una portada de Diario de León era lo máximo a lo que podíamos aspirar el medio centenar de agricultores y ganaderos que ese día nos manifestábamos por León. Y lo mínimo, que la noticia se recogiera al menos en páginas interiores. Porque si al día siguiente los agricultores no hubieran leído la noticia en los bares de los pueblos, que es donde los agricultores leíamos la prensa, el esfuerzo habría sido en vano. Para nosotros, que impulsábamos una nueva organización que se llamaba Jóvenes Agricultores-Ufade, fue la mejor forma de darnos a conocer, y de que al día siguiente, cuando las instituciones envían las reseñas de prensa a sus jefes, se enteraran también en Valladolid —donde se iniciaba el proceso autonómico— y en Madrid —en el Ministerio de Agricultura—, de que había surgido un nuevo movimiento agrario que iba a ser imparable.

A partir de ese momento, tengo que decir que la organización que yo representaba no tuvo nunca ningún problema para ser escuchada por los redactores y directores de Diario de León, y que siempre se nos dio una cobertura más que adecuada. Y excelente relación con sus fotoperiodistas. Siempre que había algo importante que decir sobre el campo, sobre nuestra agricultura y nuestra ganadería, se decía, lo contaba Diario de León. Unas veces era iniciativa nuestra, nuestra y de otra organización, la UCL, que hasta finales de los ochenta era abrumadoramente mayoritaria, y otras veces el tema surgía de la propia redacción del periódico y lo que hacía quién elaboraba la noticia era recabar nuestra opinión. Sobre esto último, no puedo evitar acordarme del fallecido y casi paisano Antonio Núñez, de sus llamadas de teléfono, y cómo con cuatro datos que te pedía hacía una noticia económica que nadie rebatía. En aquellos años era habitual que un periodista de Diario de León te llamara para preparar una noticia, que te viniera a ver a la oficina o que el encuentro fuera en un bar. O en la propia sede del periódico, pues recuerdo perfectamente más de una visita a la calle Lucas de Tuy, donde durante años estuvo la redacción de Diario de León, y ponerme delante del periodista y de su Oliveti a relatar los hechos de lo que al día siguiente sería una noticia agraria. Siempre tuve claro que con los periodistas había que tener una relación de cordialidad, que había que ser serios y rigurosos, que había que estar a su disposición, que no había que engañarles, y que no se le debía de regañar si alguna vez se equivocaban, y esto me ha funcionado hasta el día de hoy.

Otra referencia importante para mí en la relación con Diario de León fue la publicación de la primera tribuna de opinión en el periódico. Fue el 31 de julio de 1986, mes y medio después de asumir responsabilidad en la organización en una especie de copresidencia, y se titulaba La política agraria y el nuevo Gobierno. El nuevo Gobierno era el de Felipe González, que acababa de revalidar una nueva mayoría absoluta en las elecciones generales del 22 de junio.

Diario de León ha sido el gran aliado del campo en la provincia de León para trasladar a la opinión pública nuestros problemas, nuestras inquietudes, nuestras reivindicaciones, y ha sido testigo del gran cambio que en cada etapa se ha vivido. Yo diría que cinco grandes cambios: el del éxodo rural de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, el que en cada momento ha tenido que ver con los regadíos y la modernización del regadío, el de la industrialización de la leche que abrió la puerta a la expansión ganadera, el de nuestra adaptación a la Unión Europea y a los mercados globalizados, y el de la súper tecnificación y digitalización de las últimas décadas. Diario de León ha estado ahí, siempre ha estado ahí, y lo ha contado, pero no solo eso, ha influido como nadie en la política agraria, defendiendo a León y a los leoneses, a los agricultores y ganaderos leoneses.

Todo lo trascendente que ha ocurrido en el campo se ha publicado en Diario de León: el cierre de Riaño, la tuberculosis bovina, las vacas locas, los regadíos, las sequías, la guerra de la leche, las crisis de precios, los episodios de pedriscos en el campo, las manifestaciones agrarias con sus tractoradas de los años setenta, la crisis de la UCL, o las visitas de los distintos altos cargos a nuestra provincia haciendo promesas seguidas de pocas realidades.

Sé la importancia del periódico como lector, como responsable de una asociación que genera noticias que quieren ser publicadas, y hasta como distribuidor del medio. Hice, de estudiante, la sustitución del verano del cartero del pueblo, y recuerdo cómo me esperaban los suscriptores, cada día, para que le entregara el periódico. Siempre llegaba Diario de León.