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Dos esqueletos deciden irse de excursión y picnic. A mitad de camino le pregunta uno al otro «¿has traído los mortíveres?»... «andá, ¿y qué son los mortíveres?»... «no me seas tontolaba, ¡pues lo mismo que los vivos los víveres!»... (Eugenio dixit).

Este invierno que recosió borrasca junto a borrasca como haciendo una manta trapera se prolonga congelando esperanzas con el fragor de una guerra que hiere de muerte a la primavera que cualquiera cree cierta. Se hielan los brotes que nos reverdecen. Tiempo de muertos en las líneas del bombazo. En los templos de la Razón. En los despachos de la sinrazón. En los parlamentos de retórica hueca (y el premio, para Von der Leyen). En el sofá donde agazapamos cobardías o silencios. Es un miedo expansivo que nos convierte en muertos a todos, a unos y a otros, yendo de excursión al disparate y a lo desconocido. Indignados algunos, pero impotentes todos. Quietos hasta ver y esperando ciegos.

Y en este viaje de pollos sin cabeza y viendo tanta mortandad, ¿qué mortíveres nos darán vianda en este caminar a lo incierto para ser al menos muertos andantes y aplazar así el ser sólo polvo, ceniza u olvido?... Lo intentarás echando al morral el libro que más te impresionó, un olvidado filósofo de la bondad, alguna verdad-lámpara que te ilumine el paso cuando te lleven a oscuras, una sublevación moral, un insulto a los dioses, una maldición a los mortales, una larga melodía que te transporte o te eleve, un corro con los tuyos y abierto a todos, una barricada de sueños, un «¡detente, bala!, el sagrado corazón del pueblo está conmigo», una flor en cada rama, una voz hecha pomada, un tarro de caricias y un cántaro de abrazos, una diadema de ojos, una pistola de agua con lágrimas sulfúricas, un adiós a «lo nuevo por conocer», un «bonjour, tendresse», una de «lirios moraos, lirios moraos, paresen tu ojera d»haber llorao en silensio la pena d»argún pecao», una infancia olvidada, un pensar en zapatillas, un reloj parado, un taburete contra las prisas, una flauta para inventar tu propia canción, un recuerdo con cosquillas... y que todo ello te traiga un buen provecho.