LA VELETA
La otra alternativa
Cuenta José María García que un día, allá por 1966, estaba en el Café Gijón de Madrid cuando entró un joven y fue directo a buscarlo. García era entonces periodista del diario Pueblo y el joven, que era un maestro de Cuenca —«allí todos acababan siendo maestros o curas»— le preguntó qué tenía que hacer para ser como él. Tras hablar un rato, García le acabó mostrando la llave maestra de la redacción: «Escribe un reportaje y yo se lo llevo al director de Pueblo», le dijo. «¿Y qué reportaje hago?». García por fortuna se desentendió: «Eso es problema tuyo».
Y ahí tuvo el joven Raúl del Pozo su primer capote. ¿Cómo se hace uno periodista? ¿Consiste solo en encontrar noticias o hay algo más? Del Pozo conocía a unos hombres de Cuenca que eran poceros. «Hay seis millones de ratas que van a acabar con Madrid», le contaron, así que un día quedaron en un bar a la seis de la mañana, tomaron varios aguardientes y se metieron a las entrañas de la ciudad. «Aquello estaba lleno de ratas, de topos, de mierda, era el infierno», recordaría años después Raúl del Pozo. «Tengo claustrofobia y no lo he pasado tan mal en mi vida», pero el 21 de abril de 1966 publicó su primer reportaje en Pueblo, a toda página y con fotografías de aquel «infierno». Así tomó la alternativa como periodista: hurgando donde nadie quiso mirar. Ahora que ha muerto el cronista y columnista que tomó ‘El ruido de la calle’ y lo convirtió en sonata, convivimos con obituarios que despiden a la firma, pero no sé si también estamos despidiendo otra forma de mirar la actualidad. Cuando llevas kilómetros de páginas de periódico asfaltadas, las historias te laten en las uñas como si te hubieras pillado los dedos con una puerta y hay periodistas que escriben para quitarse esa palpitación de las falanges; en mi periódico aún quedan reporteros así, de los que teclean con un sonido más cercano a la batucada que a las pulsaciones por minuto. La paradoja está en que ellos escriben rápido para que nosotros leamos lento. Por eso, cada vez que Trump tiene una nueva ocurrencia, cada vez que nos dispara con algo nuevo o peor o más mezquino, me acuerdo de las ratas de Raúl del Pozo, porque esa es la alternativa que nos toca tomar a nosotros: seguir el ritmo despótico o elegir dónde meternos. Lo de las ratas, por cierto, lo cuenta Raúl del Pozo en el capítulo que la serie
En Primicia (RTVE) le dedicó en su primera temporada, rodada en 2024. Lo mejor está al final, cuando le preguntan: ¿Qué noticia te gustaría dar mañana? «El fin de la guerra», dice, pero enseguida se ríe porque esta respuesta «es muy de miss Venezuela». Y eso que aún faltaban dos años para que Trump se hiciera con Caracas.