Diario de León

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Muy pascual empezó esta semanita de la Pascua Florida. En la Maestranza de Sevilla, tarde de musho zeñorito de cortiho puesto allí en galas, resucitó en glorias un rey del mito, Morante de la Puebla, muerto de mentirijillas en octubre, y viendo a su vez resucitar en el palco de honores al Emérito («Juanito» en la intimidad, que así le llamó Sofía en presencia de Pradatope, ¡Juanito, no bebas más!), rey residual a quien Alá confunde en aquel su entorno musulmán de emires y pasta gansa donde va muriendo en su sarcófago de la fama perdida, aunque aupado el domingo sobre los tendidos del coso sevillí donde pareció resucitar su fama entre sonoros aplausos que le tributó «el respetable», no se sabe si perdiendo así por ello esta condición al ovacionar a quien se empeñó en lo irrespetable, empezando a serlo en su propia Casa Real donde su hijo, el rey nuestro señor y sexto de los Felipes, no puede respetar sus altanerías, cuadrándole en una distancia profiláctica y echando desinfectante a la muleta igual que el subalterno le echaba agua del botijo al trapo colorao en las tardes de ventolera para que no se revolara el engaño y le hiciera un tiento falso al bicho a la hora de entrarle a matar.

Semanita de resurrecciones. Y ahí va y lo hace nuestro bipartidismo viejuno en la encuesta de 40dB frenándole el paso papón a un Vox camino del Gólgota de su éxito porque sobran Judas en sus filas que van con el cuento a Caifás; y así, cada día, una última cena ahí. Algo resucita también Sánchez como si tuviera una dalia petada en el culo al vestirse de patriota galán y plantarle cara a ese otro irrespetable amiguito de Abascal, el rey Trump su señor, un boceras que no hay Dios ni Alá que le aguante, aunque algún Yahvé se lo agradezca. Y va a su vez resucitando «la milagrosa fuerza del catolicismo en España», dice Jiménez Losantos, pero preguntándose «¿cómo se explica que mientras se vacían las iglesias se llenen las procesiones?»... pues bien fácil, Federico, por la misma razón que también lo hace el Carnaval o ese Halloween desconocido hasta anteayer, esto es, el disfraz, nos chifla parecer por unos días lo que nunca seremos.

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